El blog. La historia de los viernes


Aprende a mirar con otros ojos... y descubre el alma de los sitios

A la sombra de mayo en Gouda

publicado a la‎(s)‎ 4 may. 2018 9:39 por Tadeus Zimm



En Gouda, en Holanda, hasta el nombre sabe a queso. Y es que, esta ciudad cercana a Rotterdam presume de dar nombre a uno de los quesos más famosos del mundo. Sin embargo, como todo en Holanda, Gouda es mucho más... Por ejemplo, una tarde de sol de mayo a la sombra de un árbol junto al Ayuntamiento... No tiene precio... Como tampoco lo tiene, por supuesto, continuar luego la charla a la sombra de uno de sus quesos con un buen pan de la zona y una copa de vino... que hay tiempo y ocasión para todo...





Los campos de Holanda, en abril

publicado a la‎(s)‎ 20 abr. 2018 11:16 por Tadeus Zimm



Abril y parte de mayo es el tiempo de los tulipanes en Holanda. Millones de flores perfectamente alineadas cubren enormes extensiones de campos al sur de Amsterdam. Una auténtica explosion de color... eso sí, perfectamente diseñada... casi milimetrada. Hasta la propia naturaleza parece caer rendida a este frenesí de líneas rectas casi infinitas.

Un paraíso ... y un reto...para recorrer cámara en mano, jugando  a descubrir encuadres, a crear ilusiones...

Un día de campo realmente inolvidable...




En bici por Brujas

publicado a la‎(s)‎ 13 abr. 2018 11:09 por Tadeus Zimm



No es por las distancias... ni por las prisas... Es sencillamente porque sí. Recorrer Brujas en bicicleta es una experiencia en sí misma. Pedalear con rumbo y sin él. La ciudad entera cabe en apenas un paseo... Y sin embargo hay muchos paseos en ella. Paseos, rincones, vivencias... historias... Otras formas de ver el mundo... 

Una ciudad, una bicicleta, tú... y déjate seducir...




Rotterdam. La primavera de los rincones...

publicado a la‎(s)‎ 6 abr. 2018 11:55 por Tadeus Zimm



Es uno de los rincones con más encanto de Rotterdam, en Holanda. Un pequeño secreto... Un paseo tranquilo junto a uno de los recodos apartados del viejo puerto. Unos mástiles de madera, unos árboles en los que apuntan los primeros brotes, unas farolas, unas flores... incluso unas torres que asoman a lo lejos... Una auténtica sinfonía de formas verticales. Arriba... arriba... como si aquí todo brotase...hacia un cielo al que le cuesta ser azul...

Es la primavera de los rincones, en Rotterdam.



La mañana después de la magia...

publicado a la‎(s)‎ 30 mar. 2018 11:06 por Tadeus Zimm



La mañana después de la magia tiene un punto de resaca... Un cielo plomizo, unos colores apagados, unos árboles todavía sin hojas y cinco piedras en el borde del sembrado... Cinco piedras en el borde del sembrado... Qué diferente fue ayer a la puesta de sol...

Cinco menhires alineados con el gran dolmen, con la piedra sagrada de la montaña y con el sol en el momento de perderse en el horizonte... Igual que el año pasado... igual que hace cien años... igual que hace 5.000 años...

Y es que hace casi 5.000 años, al mismo tiempo que en Egipto se levantaba la gran pirámide de Keops, aquí, en el valle sagrado de Weris, en Bélgica, a apenas una hora de Bruselas, unos hombres construyeron un extraordinario sistema astrológico. Unas líneas imaginarias absolutamente precisas cruzaban el valle enlazando los puntos más mágicos, que de esta forma mostraban el secreto de su razón de ser. Y en los equinoccios de primavera y de otoño, como un reloj, se producía la magia. El sol daba sentido a todo. Cada cosa en su sitio... como desde hace 5.000 años...

Esta semana, con unos pocos días de retraso por nuestra parte, hemos querido volver a vivirlo... Y la magia ha vuelto a funcionar... Cuando en la puesta de sol sientes el sol en la cara, te sientes una pieza más de este maravilloso sistema... Eres la pieza que faltaba... la pieza secreta que permite que todo funcione...

A la mañana siguiente... Sí... un cielo plomizo y unas piedras en el borde del sembrado... El resto, solo para iniciados... como desde hace 5.000 años...



Cuando, en Brujas, florecen los narcisos...

publicado a la‎(s)‎ 16 mar. 2018 9:15 por Tadeus Zimm




En Brujas, cuando florecen los narcisos es que faltan tres semanas para que la primavera se instale a vivir entre sus piedras...

Ocurre en marzo... Un pequeño ejército de flores amarillas aparece aquí y allá... junto a los canales... en los prados de hierba que llevamos en el corazón... Los árboles permanecen mudos, pero las flores anuncian el final del invierno... La llegada de un sol amable.

No es que en invierno no hay días de sol. Los hay. Sin una nube en el cielo... Pero son días gélidos... Los más gélidos. Días en los que el sol corta la piel... Atractivos y retadores. Un espejismo para mentes desatentas...

En abril la cosa será distinta. Llegará un día de sol, y ese día el sol acariciará la piel... Tiempo de caricias... Ya lo anunciaban los narcisos...

Hoy, todavía en marzo, es tiempo de regocijarse con lo que está por venir. De pasear con frío entre narcisos compartiendo con ellos ese guiño cómplice. Con ese íntimo placer de disfrutar con adelanto del recuerdo de lo que está por llegar...



A veces, en invierno, se hiela nuestro lago...

publicado a la‎(s)‎ 9 mar. 2018 8:08 por Tadeus Zimm   [ actualizado el 9 mar. 2018 8:19 ]



A veces, en invierno, en Bruselas se hielan los lagos de sus parques. Primero es una noche fría... Luego un día frío... Más tarde una semana fría... Frío... Frío... Ningún día se llega a alcanzar los cero grados en el momento más cálido de la jornada. "Cálido"... buen calificativo para un paseo a 2 bajo cero... Luego, de noche, serán -7, tal vez -10...

Sin embargo la vida sigue normal. El mismo abrigo, los mismos zapatos, la misma espera en la parada del autobús... el trabajo, la escuela... el mismo "Salut, François!" al comprar una barrita de chocolate en el kiosco...

Como si no fuera fantástico que ahí donde siempre hay agua, una dura capa de hielo refleje al anochecer la luz de las farolas con un brillo de metal... Como si no fuera fantástico que el frío parezca subir del suelo en lugar de estar en el aire... Como si no fuera fantástico que algún lunático haya querido caminar sobre el agua y dejar ahí sus huellas...Como si no fuera fantástica esa sensación de cuento de Navidad en pleno marzo...

Y es que, a veces, en invierno, en Bruselas se hiela nuestro lago. Y al volver a casa sacamos el teléfono y hacemos una foto. Y justo en ese momento ya lo sabes. Esa imagen y esas sensaciones no son ya el presente. Son recuerdos que para siempre van a formar parte de tu vida... De nuestra vida...



Agazapados tras el dique

publicado a la‎(s)‎ 2 mar. 2018 6:45 por Tadeus Zimm   [ actualizado el 2 mar. 2018 7:23 ]




Esto es Zelanda, en el sur de Holanda. Es invierno y hay temporal. A la derecha, la playa. A la izquierda, el pequeño pueblo agazapado tras el dique. Porque esos caminos que hay entre las casas y la playa son en realidad un dique.

Como puedes apreciar en la imagen, las casas del pueblo están por debajo del nivel del mar y ese dique es lo único que protege a sus habitantes. Por eso en invierno y cuando hay temporal ahí los ves, como agazapados tras su "salvavidas".

Sin embargo, y como también se ve en la imagen, el dique no es un muro. No es una barrera que los aísla del mar. Con sus curvas, sus pendientes y sus caminos es como una gran duna que los une. Los protege y los une. Porque aquí el mar no es un enemigo. Es parte del mundo. 

Y es que este microcosmos que es Zelanda no se podría entender sin esa relación estrecha con un mar que da sentido a sus vidas y que hace que incluso durante la tempestad se acabe por encontrar un momento para caminar por la playa...
Lo que ves es el pueblo de Zoutelande, en el estuario del Escalda, con la torre de su iglesia surgiendo de las sombras. A la derecha, el mar, las olas, la tempestad. A la izquierda, tal vez un café con música suave, unas mesas, un fuego, una charla apacible, un libro... Porque la vida sigue. ¿Hace falta algo más?





Hay una Bruselas que huele a pueblo y suena a acordeón...

publicado a la‎(s)‎ 23 feb. 2018 8:09 por Tadeus Zimm   [ actualizado el 23 feb. 2018 8:34 ]



Detrás de la fachada, siempre hay otras Bruselas... Hay una Bruselas de domingo. Que huele a pueblo y que suena a acordeón. Una Bruselas de terraza y tertulia... De cerveza y café. Da igual que sea invierno... Sin coches y sin prisas... De obreros y de hipsters. De calles empedradas que no necesitan tener una playa debajo... Una Bruselas que nace y que muere cada día... Sin más... y sin menos... Que no pretende descubrir el mundo... y que tampoco quiere ser descubierta... O sí... Con una condición: que no la visites, sino que te conviertas en un personaje más de esta historia.

Es la Bruselas de Les Marolles, el barrio del mestizaje, del Mercado de las Pulgas, de los anticuarios... y de los "viejiarios"... Un mundo de olores, de sabores, de sonidos... Un universo en sí mismo, con un idioma propio, al lado de todo y casi al margen de todo...

Hay una Bruselas que no sale en las noticias... ni puñetera falta que le hace...




Segovia. El rayo de mediodía

publicado a la‎(s)‎ 16 feb. 2018 11:20 por Tadeus Zimm   [ actualizado el 16 feb. 2018 11:22 ]




Impresiona. Desde hace 800 años, cuando a mediodía se abre la puerta que está orientada al Sur, un rayo de sol atraviesa de lado a lado el íntimo espacio circular en torno al que está construida la iglesia. En el suelo, unas piedras indican el camino. Es la iglesia de la Vera Cruz, uno de los lugares más mágicos de Segovia... la "Ciudad Escondida".

Y si impresiona es porque no es una casualidad. De hecho, en este templo único casi nada es casualidad. Los números, las proporciones, las formas, los juegos de los rayos del sol son pura geometría sagrada... Un lugar construido bajo el signo del número 12, con decenas -o docenas- de líneas imaginarias que responden a unas proporciones precisas... Nunca un lugar tan aparentemente sencillo ha podido esconder más mensajes. A la vez, escondidos y a la vista. Descubrirlos es una experiencia inolvidable. 

Cosas de los Templarios... o de los Caballeros del Santo Sepulcro... que no está muy claro su origen... en una iglesia muy especial. Y es que esta iglesia no fue concebida como un templo donde orar, sino como un espacio iniciático. 

Haz la prueba. Déjate transportar por ese mundo. Tal vez descubras que esta fue... y tal vez siga siendo... una puerta hacia lo desconocido... Una puerta hacia el interior de uno mismo...

¿Grandilocuente?... De verdad, pruébalo.





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