El blog. La historia de los viernes


Aprende a mirar con otros ojos... y descubre el alma de los sitios

Cuando el otoño llega a Brujas...

publicado a la‎(s)‎ por Tadeus Zimm   [ actualizado el ]





Esta semana ha llegado el otoño a Brujas. Sin lugar a dudas, la mejor de sus estaciones.

Esta ciudad tiene un punto de nostalgia al que le sientan muy bien estos meses... Pronto, los árboles, los paseos y el agua de sus canales se van a llenar de hojas. Amarillas, rojas, de todos los tonos posibles de ocre... Y la ciudad va a latir de otro modo... casi como si fuera un ser vivo.

Una experiencia para la vista -por supuesto- ... pero también para el oído... Porque los ecos también suenan distinto en otoño. 


LOS ECOS DE BRUJAS...

Hemos hablado muchas veces de los ecos en Brujas... Son una de sus maravillas, y sin embargo miles de turistas abandonan la ciudad sin haber sido conscientes de que los han acompañado durante su viaje... Tal vez sea porque en sus guías no se habla de ellos... ¿Qué ver? ¿Qué hacer? ¿Dónde comer? ... No les dicen ¿Qué escuchar?... ni por supuesto ¿Cómo escuchar?...

Y es que en Brujas, como en tantos otros lugares, hay que saber parar, saber cuándo es momento de dejar a un lado las guías, cerrar los ojos y abrir los oídos... Algo -es cierto- a lo que los habitantes de las ciudades no solemos estar demasiado acostumbrados...

Pasos, cascos de caballo, bicicletas, campanas lejanas... incluso el motor de un coche que se aleja llega a sonar diferente...

En la imagen, el Peerdenburg, uno de los dos puentes más antiguos de la ciudad, sobre el Groenerei, el Muelle Verde. Un buen lugar donde aprender a cerrar los ojos y abrir los oídos...

Ya nos contarás tu experiencia... Aquí o al lado de casa...



HOLANDA (4). Cuando los puertos están bajo el mar...

publicado a la‎(s)‎ 14 sept. 2017 13:22 por Tadeus Zimm   [ actualizado el 16 sept. 2017 2:56 ]



Mira la imagen. Las aguas del puerto que ves están varios metros por debajo del nivel del mar. Sin embargo, aunque el Mar del Norte está justo al lado, esta pequeña ciudad es un sitio apacible y seguro. Es Vlissingen, en el sur de Holanda.

El "milagro" que lo hace posible lo tienes justo delante, en el primer término de la imagen. En el césped y en la mujer de bronce... Ambos forman parte de un dique que separa el puerto de Vlissingen del Mar del Norte y lo protege totalmente. 


ASÍ ES EN REALIDAD

La segunda foto te muestra cómo es ese mismo lugar si miras hacia el otro lado, hacia el lado al que mira la mujer de bronce. Ahí puedes ver el mar al pie del dique.

Lo que ocurre es que en Holanda el mar no se ve como una amenaza, sino como parte de la propia vida. No en vano más de la mitad del país está por debajo del nivel del mar...

Por eso los diques no son simplemente barreras. Tienen formas suaves y a veces, como en este caso, están recubiertos de praderas de hierba y caminos que acaban por convertirlos en paseos realmente bellos.


La mujer no mira amenazante al mar... Está ahí, disfrutando de su presencia...


EL "TRUCO"

Por cierto, si tienes curiosidad sobre cómo pueden entrar y salir los barcos de un puerto que está por debajo del nivel del mar, te contaremos que el truco es simple: un pequeño compartimento con dos esclusas hace de "ascensor" para hacer subir y bajar los barcos entre el mar y el puerto. 

Cuando un barco entra en él desde el puerto, se cierra la exclusa que hace de puerta y se abre la que da al mar que deja pasar el agua elevando el nivel del compartimento. Una vez que llega arriba, se abre esa compuerta y el barco sale al mar. Para entrar, lógicamente, el proceso contrario. Se cierra la compuerta del mar y se abre la del puerto haciendo que el compartimento se vacíe haciendo descender el barco.


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Holanda (3). Esos rincones que ni siquiera sabes que existen...

publicado a la‎(s)‎ 8 sept. 2017 9:53 por Tadeus Zimm   [ actualizado el 8 sept. 2017 10:11 ]




Están ahí. A un paso. Pero vas a pasar de largo sin saber ni siquiera que existen. Son esos lugares que viven junto a los grandes destinos turísticos pero a los que por alguna extraña razón casi nunca acaban por llegar los visitantes. 

Lo que ves en la foto es Dordrecht, en Holanda. Está a apenas 20 kilómetros de Rotterdam. Si vas en coche desde Amberes a Rotterdam o a Amsterdam vas a pasar justo al lado. Pero seguro que no vas a tomar la desviación que verás en la autopista...

Dordrecht es un pueblo de agua, ahí donde el Rin y el Mosa se abren en multitud de pequeños brazos que se unen, se separan, se retuercen... El agua casi rodea el pueblo... y también los atraviesa por su centro.

Aquí, como en otros muchos lugares de Holanda, puedes notar esa extraña sensación de que el tiempo se demora, se enreda... entre las nubes, los árboles, las cúpulas. Ahí, al fondo, bajo ese árbol una terraza te invita a sentarte a ver pasar el tiempo... o a ver cómo el tiempo no pasa...

Dordrecht tiene ese punto nostálgico que tan bien le sienta al otoño... 

Cada año, cientos de miles de turistas pasan a pocos kilómetros... pero prácticamente todos van a volver a sus casas sin saber que ahí, apenas a un paso, hubo un lugar en el que hubiera merecido dedicar un momento de su vida.

Tal vez haya que empezar a aprender a viajar de otro modo...


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La Haya. Centro de ciudad solo para patos

publicado a la‎(s)‎ 1 sept. 2017 8:02 por Tadeus Zimm



La Haya, capital de Holanda. El Parlamento. Pleno centro urbano. No hay coches...no hay bicicletas... no hay personas... solo mamá pato y sus seis crías parecen observar a sus señorías. Definitivamente estos holandeses son una gente peculiar...

Y lo mejor es que la foto no tiene truco. A nuestra espalda pasa una calzada con tráfico que no parece condicionar la existencia de las aves. A nuestra derecha, las calles peatonales dedicadas al comercio y el palacio donde vive la familia real. A nuestra izquierda, las torres de oficinas de una de las economías más dinámicas de Europa y algo más a la izquierda, la playa, Scheveningen. Algo parecido a la calidad de vida...





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Holanda, sin tópicos... y con ellos... (1). Una playa con sorpresa

publicado a la‎(s)‎ 25 ago. 2017 3:05 por Tadeus Zimm   [ actualizado el 25 ago. 2017 4:38 ]



Holanda tiene playas espectaculares. Para bañarse...bueno... pero sobre todo para caminarlas... Desde abajo y desde arriba. Desde sus orillas o desde lo alto de las dunas que protegen el país. 

En la imagen puedes ver la playa de Domburg, en Zelanda, el suroeste del país. Zelanda es literalmente "el país del mar" (Zee Land, en holandés) y sus marinos llevaron hace siglos su nombre hasta la otra punta del mundo al dar el nombre de Nueva Zelanda a aquellas tierras recién descubiertas en las antípodas.

Zelanda es el lugar de Holanda donde mejor se puede ver la convivencia de sus habitantes con el Mar del Norte. Y es que más de la mitad del país está por debajo del nivel del mar. Volveremos sobre ello...

Ahora toca disfrutar del aire, del mar, del espacio... y de la luz... una curiosa luz pastel que no ha dejado de atraer artistas hasta estas costas...


El sendero de los cuentos

Partiendo de Domburg, un camino de varios kilómetros de longitud recorre las dunas que ves a la izquierda de la imagen. Es muy recomendable. Primero por el paseo en sí mismo, pero también porque, como los huevos de Pascua, viene con sorpresa. 

Mientras caminas por lo alto de las dunas, llevas siempre a tu izquierda el Mar del Norte y a la derecha una especie de matorrales que en realidad no lo son. Son las copas de los árboles de un bosque que nace varios metros por debajo y vive literalmente agazapado bajo la protección de las enormes dunas.

Cuando te vas acercando a ellos por alguno de los caminos que surgen aquí y allá no puedes evitar la sensación de sentirte un poco Alicia en al País de las Maravillas. Cuando asomas la cabeza entre las ramas, esos secos matorrales se convierten de repente en un enorme y húmedo bosque al que entras desde arriba.

Hay varios caminos que van recorriendo el bosque, y uno de ellos te lleva hasta su pequeño secreto: el delicioso castillo de Westhove que, en un recodo del camino, aparece en un claro del bosque rodeado de jardines, como si fuera un cuento... Como si las dunas y el bosque escondido fueran las pruebas que tuvieras que superar para acceder este mundo perdido.

La vuelta a Domburg la puedes hacer, bien de nuevo por lo alto de las dunas, bien por la orilla del mar o por el interior del propio bosque.


¿Dónde puedes tomar estas fotos?  La primera imagen corresponde a la playa de Domburg, una vez que dejas atrás el pueblo caminando hacia el Norte. Si caminas por lo alto de las dunas, cada cierto tiempo un camino y unas escaleras te permiten bajar hasta la playa.

La segunda imagen corresponde al castillo de Westhove, apenas a 2 kilómetros de Domburg, en un claro del bosque. Al castillo puedes llegar también desde Domburg por otra ruta en coche. Eso sí, en ese caso la magia ya no es lo mismo...



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Los Castillos del Rin (y 9). Un final... ¿o un comienzo?...

publicado a la‎(s)‎ 11 ago. 2017 8:56 por Tadeus Zimm



Un lugar inolvidable para poner fin a este breve recorrido por los Castillos del Rin en Alemania. Es el Castillo de Eltz, y a diferencia de otros que hemos visto, no lo encuentras sobrevolando el mítico río. Para llegar hasta él tienes que tomar un poco de distancia y luego caminar por una senda entre árboles hasta que te sorprende escondido en un minúsculo valle rodeado de bosques. Un universo en sí mismo... Su propio Shangri-la.

Se construyó en el siglo XII y nunca fue destruido. De hecho, desde hace más de 30 generaciones siempre ha pertenecido a la misma familia. La familia Eltz, como no podía ser de otro modo...

A sus pies corre el pequeño río Elzbach que desemboca en el Mosela no muy lejos de aquí ... ya sabes, ese mismo Mosela que acaba desembocando en el Rin en Coblenza, cuando las corrientes de ambos ríos corren paralelas sin unirse durante cientos de metros hasta que se funden lentamente. Coblenza está a apenas 30 kilómetros del castillo Eltz.

Eltz es un cierre espectacular para una ruta mítica... pero también es un punto de comienzo... Tal vez los castillos de Alemania, como Neuschwanstein (el castillo de cuento de hadas de Luis II de Baviera, el "rey loco") cerca de Munich, o el de Hohenzollern cerca de Stuttgart.  O tal vez la propia Ruta del Rin desde su infancia tempestuosa en los Alpes suizos con sus famosas cataratas, hasta su soberbia desembocadura en el Mar del Norte, en tierras holandesas, en una explosión de infinitos brazos, desde Rotterdam hasta Zelanda...

Hoy lo dejamos aquí... pero no es... ni debe ser un punto y final...

¿Dónde puedes tomar esta foto?  La imagen está tomada en el camino que hay que recorrer para acceder al castillo de Eltz desde el aparcamiento donde hay que dejar el coche. Un recorrido un tanto tortuoso que resulta absolutamente delicioso.





Los Castillos del Rin (8). En resumen...

publicado a la‎(s)‎ 4 ago. 2017 4:13 por Tadeus Zimm   [ actualizado el 4 ago. 2017 4:51 ]



Esta imagen bien podría servir para dar una pincelada de lo que es el Valle del Rin entre Maguncia y Coblenza. Un paisaje quebrado, con castillos emergiendo a cada paso de los riscos y pueblos pintorescos apretados a su pie en la estrecha franja de terreno libre. En las laderas, aquí y allá, los famosos viñedos, colgados de las colinas en un equilibrio casi imposible. Y en la base, el río, con su trasiego de barcos aguas arriba y abajo.

La Ruta de los Castillos del Rin son más de quince fortalezas que van jalonando el recorrido entre ambas ciudades, repartidas más o menos a partes iguales entre una y otra orilla. Pero como seguramente ya habrás deducido, los castillos no son en sí mismos el objetivo del viaje, sino más bien los hitos... o incluso el pretexto para un descubrimiento que está lleno de sorpresas.

Por no faltar, no falta ni el Camino de Santiago, que recorre estos parajes a través de estrechos caminos señalizados con postes como los que ves en esta otra imagen, a lo largo de las colinas, subiendo y bajando, en ruta hacia la todavía lejana Compostela.

¿Dónde puedes tomar estas fotos?  En la imagen de arriba puedes ver el pueblo de Kaub que está en la orilla derecha del Rin, con el castillo Gutenfels en lo alto del risco. La imagen está tomada desde la orilla de enfrente, a la que se llega utilizando el trasbordador que cruza el río en este punto y que puedes ver en la imagen (es esa estructura larga blanca con una pequeña torre en medio que hay en el agua, hacia la que se dirigen dos coches, para embarcar). Si vas por la orilla izquierda, simplemente tienes que parar a la altura de la estación del trasbordador Engelsbur-Kaub, a unos 45 kilómetros de Coblenza. Esta es la imagen que tienes delante de ti.

La imagen del Camino de Santiago está tomada en la orilla izquierda, en las inmediaciones del pueblo de Boppard. En concreto, cerca del mirador de Gedeonseck. Al lado tienes un restaurante con unas magníficas vistas (el restaurante Gedeonseck, en calle Gedeonseck 1).





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Los Castillos del Rin (7). Aquí no pidas cerveza...

publicado a la‎(s)‎ 28 jul. 2017 10:25 por Tadeus Zimm   [ actualizado el 28 jul. 2017 10:29 ]



Los pueblos salpicados por las orillas del Rin tienen un inequívoco sabor alemán. Y cuando los paseas, llega un momento que sientes la tentación de caer de lleno en el tópico y pedir un codillo y unas salchichas con una buena jarra de cerveza alemana. Pero no. Craso error!!! Por favor, aquí cerveza, no!!!! 

Estás en el corazón del gran valle vitivinícola alemán. Los viñedos crecen por todas partes. Trepan por las laderas de las colinas hasta perderse de vista. Unos vinos blancos suaves y con carácter. Esta es tierra de vino y decir cerveza es como mentar la bicha. Tanto es así que encuentras restaurantes que simplemente no la sirven. Toda una declaración de principios.

La experiencia finalmente, merece la pena. Hasta ahora, este mítico valle lo habíamos visto, caminado y hasta navegado. Ahora también lo hemos bebido.

¡Salud!

¿Dónde puedes tomar esta foto? La imagen está tomada en el pintoresco pueblo de Bacharach, en el cruce entre las calles Oberstrasse (a la derecha) y Blücherstrasse (a la izquierda). Bacharach está en la orilla derecha del Rin, a unos 50 kilómetros de Coblenza. Y sus vinotecas son deliciosas.



Los Castillos del Rin (6). Aquí hay playa!!!

publicado a la‎(s)‎ 20 jul. 2017 11:25 por Tadeus Zimm



Una sorpresa detrás de cada esquina. Además de castillos espectaculares y pueblos con encanto, en la ruta de los castillos del Rin encuentras playas como esta. Son lugares ideales para tumbarte al sol, aparcar por un momento las historias... y tocar las aguas del mítico río mientras ves pasar barcos corriente arriba y corriente abajo.

Las hay aquí y allá y cada una tiene su propia personalidad. Unas -como esta- con un mix curioso entre caribeño y noruego; otras con arena, piedras y alguno de sus espectaculares castillos sobrevolando la escena... Encontrarlas -y caminarlas- es una faceta más de esta fantástica ruta.

¿Dónde puedes tomar esta foto? La imagen está tomada en la misma orilla del Rin, sobre la arena, en Fellen, un distrito perteneciente a la localidad de Sankt Goar, en la orilla izquierda del Rin (muy cerca del Weinhotel Landskecht). Si mirases a la derecha, en la orilla de enfrente verías sobre un risco el Castillo del Ratón (Burg Maus). Pero esa es ya otra historia. Coblenza está a unos 33 kilómetros aguas abajo.


Los castillos del Rin (5). Asombroso Mosela

publicado a la‎(s)‎ 14 jul. 2017 8:59 por Tadeus Zimm



Después de ver la gran personalidad con la que el río Mosela desemboca en el Rin, es casi imposible no caer en la tentación de "asomar un poco la nariz" aguas arriba y remontarlo un poco. Y la verdad es que la experiencia sobrepasa todas las expectativas, porque no tardamos en encontrarnos con la espectacular vista del castillo y el pueblo de Cochem. Impresionante. Con la ventaja adicional de que cuenta con un puente que cruza el río y te ofrece la posibilidad de estar en el centro de una auténtica vista panorámica.

El río Mosela es también navegable y permite recorrer el "hermano menor" del Rin también desde el agua. Aunque su otra gran sorpresa es la riqueza de sus "carriles-bici" para pedalear entre viñedos, bosques y pueblos llenos de color.

¿Dónde puedes tomar esta foto? La imagen está tomada desde el puente que une las dos orillas de Cochem. A tu derecha, el casco antiguo, el Castillo, los bosques y los viñedos. A tu izquierda (no lo ves en la imagen) un espectacular carril bici paralelo a la orilla del río, con las mejores vistas.


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