GUÍA DE SEGOVIA 


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8  El laberinto de las ausencias



Judería de Segovia. Final de la Edad Media. Los judíos viven su época de mayor esplendor. Impulsan la industria y financian al rey. En general están integrados en la sociedad... Pero según algunos lo están demasiado... Por eso, en su éxito iba a a estar el origen de su condena. Éstas fueron sus calles y éstas son sus historias.

En la Judería vas a encontrar una Segovia distinta. Aquí las calles son más estrechas, casi laberínticas, las casas son más altas. Y es que el espacio era escaso para tantos habitantes...

Hasta que comenzó el siglo XV, los judíos habían sido una comunidad próspera. Mantenían sus creencias y vivían más o menos libremente en cualquier parte de la ciudad. Pero a partir de ese momento su suerte iba a cambiar para siempre. 

Al principio se les obligó vivir solo en esta zona de la ciudad, con siete puertas que se cerraban por la noche. También se ordenó que debían llevar un signo distintivo en sus ropas para identificarlos fácilmente y se les prohibió ejercer ciertas profesiones. Al final, simplemente se los expulsó del reino.

 

Nuestra historia entra en la Judería por el lugar en el que estaba una de esas puertas. En la Calle Real. De ella sale una estrecha calle en curva... Esa calle es la Judería Vieja

Y ahí, justo antes de entrar en ella, sigue viviendo... casi en secreto... el que fue el más importante y sagrado de sus edificios: la Sinagoga Mayor de Segovia

Una Sinagoga que dejó de serlo hace 600 años... pero que todavía existe...


La Sinagoga Mayor de Segovia

La antigua Sinagoga Mayor de Segovia pasa casi desapercibida. Debes buscarla en el lugar en el que la Calle Real forma un pequeño ensanchamiento para dar entrada a la Judería Vieja... 

Cuesta un poco llamar plaza a este lugar aunque oficialmente lo sea... Es la Plaza de Corpus Christi.

El mismo edificio cuyas paredes viste desde el Paseo del Salón, aparece aquí convertido en un espacio casi invisible, medio secreto. Para entrar debes buscar lo que aparentemente es la entrada a una pequeña capilla. Una estrecha fachada con una puerta medieval. Encima, la leyenda “Corpus Christi”

Y es que esta es la entrada al Convento de Corpus Christi... Porque desde hace 600 años lo que fuera la Sinagoga Mayor de Segovia ha sobrevivido dentro de un convento

Tras cruzar la puerta, un típico interior segoviano. Un zaguán, un patio interior, de nuevo la inscripción Corpus Christi... y unos arcos de herradura que empiezan a sugerir que aquí hay algo más.

Cuando los atraviesas, surge el milagro. Un espacio blanco, con unos espectaculares arcos de herradura, unos enormes capiteles de innegable inspiración morisca, un techo mudéjar de madera, unos ventanales, unas celosías...

Es un edificio que impacta. Judío de origen, cristiano de adopción y con claros aires musulmanes... Si has estado en Toledo no te costará reconocer los aires de la Sinagoga de Santa María la Blanca

La Sinagoga era el lugar más importante para la comunidad judía. No sólo era el lugar de la oración, sino también escuela y lugar de reunión. Era el centro de la vida de la comunidad.


Cuando entres debes colocarte mirando, no hacia donde hoy está el altar mayor, sino hacia el muro lateral de la izquierda, porque ésa era la orientación original. Cuando se levantó, la Sinagoga era un lugar “a lo ancho”, no a lo largo como lo ves hoy. Se entraba por la pared que hoy está al fondo (donde está el altar mayor). Es la parte que viste desde el Paseo del Salón.  El muro que hoy ves a la izquierda del altar mayor está orientado hacia el Este, a Jerusalén. En él se guardaban los rollos de la Torá (las sagradas escrituras), que ahí mismo se utilizaban en el culto.

Sin embargo, la Sinagoga hace ya muchísimo tiempo que dejó de serlo. Fue a principios de ese fatídico siglo XV. Y lo fue como castigo.

En Europa los judíos ya habían sido expulsados de Francia y de Inglaterra. Y en Castilla, en Aragón y en Portugal importantes predicadores empezaban a culparlos de lo divino y de lo humano.

En ese contexto, surgió aquí en Segovia una oscura historia que contaba cómo el párroco de una iglesia cercana había entregado a unos judíos una Sagrada Forma y cómo éstos habían intentado echarla en agua hirviendo aquí mismo, en la Sinagoga, pero la Forma había conseguido escapar volando y refugiarse en el Convento de la Santa Cruz a las afueras de la ciudad.

Como castigo, aquellos judíos fueron ejecutados y la Sinagoga convertida en templo cristiano. Una historia similar a otras que corrían por Europa y que solían acabar más o menos de la misma forma: castigo a los judíos y procesiones para fortalecer la unión entre los cristianos... El caso es que fue así cómo hace 600 años la Sinagoga Mayor de Segovia se convirtió en un templo dedicado precisamente al Cuerpo de Cristo (de ahí su nombre, Corpus Christi). 

A lo largo de los siglos el templo sufrió algunas reformas para adaptarlo a sus nuevos usos, e incluso, a finales del siglo XIX quedó muy dañado por un enorme incendio. Pero hoy ha recuperado su sencillo esplendor de los comienzos.

Curiosamente el templo está bajo el amparo de unas monjas clarisas... hermanas de aquellas otras clarisas que han mantenido vivo el legado de Enrique IV en el Monasterio de San Antonio el Real. 

Y aquí, como sucede allí, sin dejar de ser una iglesia católica, ha mantenido vivo el recuerdo de sus orígenes.


La puerta de la Judería

Ahora sí. Es el momento de cruzar la puerta de la Judería. En algún momento esta fue su calle principal, y todavía hoy es un lugar con sabor. 

En la época de los Reyes Católicos ningún judío podía vivir fuera de aquí. Tras el toque de queda se cerraban las siete puertas y estas calles se convertían en una ciudad abigarrada, repleta de seres humanos, aislados del resto de la ciudad... Un distintivo en sus ropas indicaba a todo el que lo viera que se trataba de un judío... 

Una historia del siglo XV que casi parecería del XX... ¿o era al revés?...


Un judío en la Corte

Unos metros más adelante, en la primera esquina, extendiéndose hacia ambas calles, está la casa de uno de los personajes más poderosos de la comunidad judía de Castilla. Abraham Seneor

Con el tiempo la casa fue dividida entre sus descendientes y más tarde fue hogar de otros notables segovianos. Por ello su huella queda hoy de alguna forma diluida. No obstante -a fin de cuentas estamos en Segovia-  su recuerdo permanece. En su interior, un Centro Didáctico de la Judería, mantiene vivo el recuerdo de los judíos.

Abraham Seneor fue una figura muy importante en el reinado de Enrique IV y luego en el de los Reyes Católicos. Cuando salía de su casa, a mano derecha (por donde has venido) apenas tardaba unos minutos en llegar hasta el Palacio de Enrique IV. Si lo hacía por la izquierda, pocos minutos le separaban también del Alcázar...

Abraham Seneor es tal vez el mejor ejemplo del papel que llegaron a ejercer los judíos en su época, y de las dos caras que llegó a tener ese papel: potenciados y perseguidos. Tal vez dos caras de una misma moneda. Cuanto más crecía una más lo hacía la otra. 

Abraham financió tanto a Enrique como a Isabel y gozó de la plena confianza de ambos. Desempeñó funciones de máximo nivel en ambos reinados y participó activamente en algunos de sus episodios más importantes... En la reconciliación de Enrique e Isabel o en las propias negociaciones de boda entre Isabel y Fernando... 

Fue además un enlace directo entre los reyes con la comunidad judía en unos tiempos en que nobles y clero maniobraban permanentemente en su contra, celosos de su riqueza e influencia.

Sin embargo, sus gestiones y su poder no le permitieron evitar el desastre. Al final de su vida, ya con 80 años, en 1492 tuvo que ver cómo esa misma reina Isabel a la que tanto había servido firmaba el acta de expulsión de los judíos de España

Se les dio de plazo cuatro meses para que eligieran: o convertirse al Cristianismo o partir para siempre. Abraham y su familia decidieron convertirse al Cristianismo. Mantuvieron sus bienes y pudieron seguir viviendo en esta casa. 

La ceremonia de su bautismo (celebrada en Guadalupe) fue presidida por los propios Reyes Católicos que actuaron como padrinos en señal de afecto y reconocimiento.

En ese día Abraham, además de religión también cambió de nombre. Pasó a ser Fernán Pérez Coronel. Fernán, por cierto, en honor al rey Fernando... 

Fue una de las últimas cosas que hizo en la vida, porque apenas unos meses después, murió...

La familia, con su nuevo nombre -los Coronel- y su nueva religión, continuó viviendo en esta casa y se mantuvo como una de las familias más notables de Segovia. Su nieta María, de hecho, se casó con Juan Bravo, y los Coronel como unos nobles más de Segovia, tomaron parte activa en la revuelta de las Comunidades.

Sobre una puerta hoy tapiada, puedes ver lo que fue un escudo, aparentemente vacío. En 1522 era el escudo de las armas de los Coronel, que fueron picadas por orden de Carlos V. El emperador tenia fama no sólo de ser inflexible con los vencidos, sino de dejar constancia de su derrota...


El barrio

Ahora déjate llevar por los escenarios de este mundo. Retrocede unos pasos y desciende por la primera calle. Una pequeña calle en cuesta, un arco y al fondo, el exterior, las montañas, tal vez la nieve... un pequeño calvario en lo alto de un cerro... Probablemente lo recuerdes. Ese arco es la Puerta del Sol. Estuviste justo del otro lado cuando caminaste por el Paseo del Salón 

Camina hacia ella, pero justo antes de llegar, entra en el callejón que ves a tu derecha. Es  como la puerta de entrada a un mundo secreto. Aquí te encuentras con una Segovia distinta a la que conoces, con casas de ladrillo y vigas de madera hacia el exterior. Hoy son calles muy tranquilas pero en la Edad Media era un lugar lleno de vida, donde estaban los comercios, las tiendas y los negocios que gestionaban los judíos.

  

Tal vez percibas algo que permanece vivo en estas calles: las ausencias. Todas las casas están habitadas pero apenas se ve gente por la calle, ni se oyen ruidos. Como si una extraña huella de aquella expulsión y de aquella partida continuase todavía aquí...


La Puerta de San Andrés

El camino te va a llevar hasta otra de las puertas de la ciudad. La Puerta de San Andrés. Es la más importante de las que quedan en pie... Y si se salvó fue porque el progreso que se llevó por delante otras puertas de la ciudad llegó aquí un poco tarde, y cuando lo hizo, el concepto de progreso tal vez había cambiado... 

La puerta de San Andrés comunicaba la judería con el exterior. Y en nuestra historia va a ser el inicio de un recorrido muy especial. Es un recorrido de ida y vuelta a la cara más agreste y misteriosa de la ciudad. Un recorrido que te va a llevar hasta el final de la historia de los judíos en estas tierras, pero que además te va a abrir las puertas de nuevas historias que están por venir...


Continúa:  LLAVE 9.  La cara más agreste y misteriosa 

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