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Brujas, cinco y media de la tarde

publicado a la‎(s)‎ 2 oct. 2015 3:35 por Tadeus Zimm


Brujas. Cinco y media de la tarde. Las barcas que durante todo el día han estado recorriendo los canales repletas de turistas quedan aparcadas en los embarcaderos y se cubren con lonas. No muy lejos, los autobuses que han estado trayendo miles de visitantes esperan con las puertas abiertas a que lleguen los últimos. Es la hora del regreso a los hoteles, seguramente en Bruselas. Una hora de camino...

Los comercios van cerrando sus puertas y poco a poco va desapareciendo la gente de las calles. La mayor parte de ellas quedan desiertas. Se acabó el ambiente... O... ¿tal vez es ahora cuando empieza?

Porque con los turistas se va también el ruido. No... no es que sean muy ruidosos, pero cuando desaparecen, como por arte de magia empiezan a aparecer nuevos sonidos. Pájaros, cascos de caballos, campanas, pasos, el agua, el viento... ecos... Sobre todo ecos... Muchas personas que viven en las ciudades se han acostumbrado a vivir sin ecos. Y cuando llegan aquí los descubren de nuevo. E incluso descubren por primera vez lo que es escuchar los ecos con los ojos cerrados. Como si estuvieras en una especia de realidad virtual en la que los sonidos se pueden ver.

Porque Brujas es una ciudad que enamora con los ojos abiertos, pero que hechiza si la miras con los ojos cerrados.

¿Has probado alguna vez a "ver" los sonidos? 

Hay quien dice que cuando cierra el comercio y se van los visitantes, Brujas es una ciudad muerta... Aprovecha, pues, para disfrutarla de nuevo a partir de entonces... Luego nos cuentas la experiencia...