LA GUÍA DE GANTE. 8


La catedral que nunca pensó en serlo


Catedral de Gante




Al igual que ocurre en el cuento, la belleza aquí reside en su interior. Pero no porque sea el más grande, ni el mejor decorado. 

Simplemente porque no se ve sólo con los ojos.








Aquí no vas a encontrar fotos de ese interior. Es un espacio que tiene que ser vivido y cada experiencia debe de ser única. Detrás de esa fachada gris y blanquecina se esconde un espacio gótico de tonos rosados (o también ocres, según la luz), limpio, sencillo y al mismo tiempo (y tal vez por eso mismo) grandioso.

El color le viene de sus columnas de piedra blanquecina y de sus muros y bóvedas de ladrillo rojo desnudo. Los mismos colores y materiales que hemos visto en muchas de las casas de la ciudad, pero que aquí crean un espacio que te va a rodear y del que vas a acabar formando parte.

En un tiempo los enormes ventanales tenían vidrieras de colores y las paredes estaban cubiertas con pinturas y esculturas. Pero muchas de ellas fueron destruidas poco después de construirse estas paredes, a manos de los iconoclastas, que querían templos desprovistos de riquezas e imágenes.

Eran los tiempos de las luchas entre católicos y protestantes, apenas 16 años después de la gran humillación sufrida por la ciudad de la mano de Carlos V.

¡Qué tiempos más duros!

Luego la iglesia vivió varios expolios y, siglos más tarde, sus techumbres sufrieron devastadores incendios. Desde lo alto de algunas de las bóvedas caían vigas ardiendo y plomo fundido.


Una paz que se respira

Hoy en este interior se respira una paz especial. Es la paz que dan siglos de vida y de heridas. Y tal vez sea por eso por lo que maravilla; por esa sencilla grandiosidad tocada de cicatrices. Es la sencilla grandiosidad de una catedral que no nació para serlo.

En la catedral casi siempre hay música. Es una música suave, que sale de algún sitio. A veces es música grabada, otras veces es el órgano... o un músico que toca un arpa en alguna de las capillas detrás del altar. Una maravilla que hace de la visita toda una experiencia.

No importan las creencias. Pon la mente en blanco y déjate llevar por este espacio tan vivido. No lo visites como un museo; siéntelo. Aquí hay que parar el reloj.



Ecos de otros tiempos

Aquí fue bautizado Carlos V. Fue en marzo de 1500. 

El que habría de ser emperador había nacido, para sorpresa de casi todos, unos pocos días antes, mientras sus padres, Juana (la Loca) y Felipe (el Hermoso) estaban en la ciudad.

El bautizo fue todo un espectáculo, con un gran desfile por las calles de la ciudad, adornos, antorchas y hasta malabaristas sobrevolando la plaza. 

La iglesia estaba en plenas obras, con la torre aún sin terminar y estas mismas naves en plena construcción. En aquel momento no era ni mucho menos la catedral; era simplemente la iglesia parroquial de San Juan Bautista. Existía desde hacía 200 años pero su vida apenas estaba comenzando...


Toda una experiencia

Una vez que hayas disfrutado de este maravilloso interior puedes dar el paso siguiente y acudir, en la capilla que hay junto a la entrada, a la cita con la pintura más importante de todo el arte flamenco. La de mayor tamaño, la que más influencia ha tenido... y también la que más ha seducido... porque tiene el dudoso honor de ser el cuadro más robado de la Historia.

Historia, Arte, Misterio... Estás ante La Adoración del Cordero Místico de los hermanos Van Eyck.



Mapa del recorrido








Mapa de Gante 8



Presta atención a los horarios

La Catedral suele estar abierta desde las 8:30 de la mañana hasta las 5 de la tarde en invierno, y hasta las 6 en verano.

Durante la celebración de los oficios religiosos no está permitido deambular por las naves, y muy especialmente los domingos por la mañana.

Si llegas y hay oficio, simplemente espera a que termine



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