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Valles, crestas... y el espíritu de la Navidad












Estás llegando al final de tu viaje. Pero antes conviene reposar las emociones. De Corbion a Rochehaut el camino te va a ofrecer casi de todo. 

Así que pon la mente en blanco y simplemente disfruta del camino.







Corbion tiene dos pistolas en su escudo. Pero no es porque aquí hayan sido especialmente guerreros, sino porque aquí, en Corbion, nació la persona que en 1520 inventó ese arma. Se llamaba Sébastien Pistolet y por eso precisamente, por su apellido, el arma de fuego tiene ese nombre. Curioso...

Corbion está en la cima de una colina. A su alrededor hay 70 kilómetros de senderos que atraviesan sus bosques y sus prados. Si has decidido recorrer con calma estos lugares haz a pie la ruta de los miradores. Siete puntos desde los que descubrir la magia de estos bosques.


Si prefieres continuar el viaje, te encontrarás otra carretera que avanza entre bosques hasta llegar de nuevo al río.

El último contacto directo con el Semois lo vas a tener en Poupehan, un tranquilo pueblo en medio de otro de sus interminables meandros, con una buena colección de campings junto al río.

Luego, desde el propio pueblo, la carretera vuelve a subir... para siempre. Sólo te quedan dos paradas, y ya no va
s a volver a bajar de la parte más alta de estas colinas.

El camino de lleva a Rochehaut donde te espera una de las mejores panorámicas que se pueden ver en todo Bélgica.



La panorámica sobre Frahan


Lo que tienes delante es otro de los eternos meandros del Semois. El río viene desde el fondo por la izquierda, rodea el pueblo y sale de nuevo por el fondo por la derecha, muy cerca del lugar por el que entró. Como si hiciese lo imposible por no tener que salir nunca de estos bosques...

El pequeño pueblo es Frahan, un lugar tranquilo que -¡cómo no!- cuenta con un camping junto al río. Desde aquí parece una maqueta, con sus caminos, sus árboles alineados, su pasarela peatonal sobre el río que comunica el pueblo... con el bosque. Y su montaña... las "Crestas de Frahan".

Disfruta de la vista
y si quieres, aprovecha para reponer fuerzas o tomar algo caliente. Éste es un lugar en el que simple y llanamente, hay que estar. No hay más historias... no las necesitas...







El espíritu de la Navidad

Cuando hayas terminado, prepárate porque ahora sí el final del camino se acerca. Entras de nuevo en el terreno de la magia.

Te diriges a La Tumba del Gigante. Verás que curiosamente es un meandro muy muy parecido al que acabas de ver. Pero ese otro tiene una fuerza muy especial.

El camino no es largo y no tardarás mucho en hacerlo. Según te vayas acercando fíjate bien porque probablemente veas en algunas zonas pequeños abetos con unas cintas de color colocadas en su parte superior.

Son plantaciones de árboles de Navidad. A comienzos del otoño no es raro verlos ya incluso etiquetados y con su precio, preparados para cuando llegue el momento de hacer su viaje.


Aquí son un cultivo más. Se plantan, se cuidan con cariño, crecen, se exportan a media Europa... y se vuelven a plantar otros nuevos.

Los encontrarás aquí y allá por toda esta zona. Y no parece que sea casual. Como si la magia que emana de estas tierras entrase por las raíces de estos árboles para que luego inunde los hogares por Navidad.










Mapa del recorrido








Mapa Ruta Bosques de Bouillon 6

Entre cimas y valles


El siguiente tramo del camino son apenas 9 kilómetros, pero te va a llevar desde las "alturas" de Corbion al valle de Poupehan y de nuevo a las "alturas" en Rochehaut.


De nuevo, disfruta de la carretera.


Al llegar a Rochehaut, entra en el pueblo por la N819 en dirección de Alle.


Atraviesa el pueblo y justo a la salida está el mirador sobre el valle de Frahan. Tienes muchos espacios para dejar el coche y sitios para tomar algo.


Cuando termines, deshaz esta última parte del camino y sigue por la N819 en dirección a Menuchenet.