LA GUÍA DE BRUSELAS. 13

Flagey y los estanques de Ixelles... ¿Existe el mundo fuera de aquí?


Estanques de Ixelles, Bruselas



Si hubiera que resumir en un único lugar lo que hoy es Bruselas, éste sería sin duda la plaza Flagey y los Estanques de Ixelles. Un rincón dinámico, multicultural y tremendamente apegado a la tierra. Un sitio tan "redondo" que a veces da la sensación como si no hiciera falta que existiera el resto del mundo...


Ixelles fue durante siglos un pequeño pueblo entre Bruselas y el bosque de Soignes, pero hace ya mucho que se convirtió en un barrio céntrico de la ciudad. Es grande y dentro tiene muchos pequeños barrios con personalidad propia. El de la Place Flagey y los Estanques de Ixelles es uno de ellos, pero tiene un algo especial, porque cuando vienes aquí eres capaz de entender el alma de Bruselas.

El lugar combina de una forma sorprendente el rápido ir y venir propio de una ciudad dinámica, un curioso "mestizaje" de razas, culturas y staus sociales, y una forma de entender la vida un punto edonista que no está dispuesta a dejar que acabe el día sin haber sacado de él todo su jugo...


Place Flagey

El corazón de este universo es la Place Flagey, que en los últimos años se ha convertido en uno de los lugares de moda, no ya del barrio, sino de toda Bruselas. 


Flagey, Bruselas



Flagey es un lugar de mestizaje que tiene una curiosa capacidad de atracción. Aquí acuden a diario los vecinos de los barrios de alto standing de la Avenida Louise y de los estanques de Ixelles, y los del popular barrio de Malibran, de ambiente musulmán, que arranca en la misma la plaza. A ellos se unen los estudiantes que se dejan caer desde la cercana Universidad y los hipster, bo-bos, gafapastas y otros grupos urbanos de "modernos", fieles devotos del Centro Flagey, el edificio-totem que domina la plaza.

Y lo curioso, es que es la plaza de todos ellos, juntos... y hasta revueltos...

Además, Flagey es la plaza de los eventos. Es la plaza del mercadillo de los sábados y los domingos... No tiene precio tomar unas ostras con champagne en uno de los puestos aprovechando que vienes a comprar el pollo asado y el pan...

Y también, cuando se tercia, es la plaza de las atracciones de feria, del fútbol playa, del circo, del cine de verano... o simplemente de los chorritos de colores en las noches de verano... Y si es invierno y hace frío, pues abrigo... y que siga la fiesta...

Plaza Flagey 
Place Flagey, Bruselas



La plaza está dominada por el edificio Flagey, el "trasatlántico", un magnífico ejemplo de la arquitectura Art Decó. En los años 30 fueron los estudios de radio y TV más avanzados del mundo. Eran la sede de la radio y TV belga, y aquí se escribieron algunas de las páginas más memorables de su historia... hasta que, como le ocurrió a otras televisiones históricas, acabó por quedarse anticuado y hubo que irse con los trastos a otra parte.

Durante años el edificio estuvo languideciendo e incluso se llegó a temer por su vida... Hasta que hace unos años unos "aventureros" decidieron convertirlo en un centro cultural de vanguardia con una programación tremendamente activa. Ese día renació y hoy vive una segunda Edad de Oro.


Café, patatas y fútbol

Parte de ese atractivo se lo transfiere al Café Belga que habrás visto en sus bajos. Es un sitio al que hay que ir. Por la mañana, café y wifi en un ambiente tranquilo. Por la tarde tazón de chocolate con los apuntes, y por la noche copas, música y mucha gente. Los domingos por la tarde, actuación en directo. Y la terraza, impresdindible si hay un rayo de sol... aunque sea en invierno.


Café Belga, Flagey, Bruselas

Enfrente, el pub irlandés con sus pantallas de TV para ver el fútbol y alrededor, bares, restaurantes, la tienda de los helados, la librería de comics...

En un guiño al mítico Flagey, casi todos los edificios de la plaza están construidos con los mismos ladrillos amarillos, en una imagen que es tan poco bruselense que acaba por acentuar esa idea de espacio realmente único.

En el extremo opuesto de la plaza, junto a la pantalla gigante y la Chausée de Malibran, está la mítica "friterie de Flagey", siempre en el "top five" de las mejores patatas fritas de la ciudad. Probablemente no la encontrarás abierta para el "aperitivo" pero sí de madrugada.

La Chausée de Malibran es el eje de un pequeño barrio de ambiente musulmán que nace justo aquí. Una "cuesta" interesante si quieres comprar un pollo asado convenientemente especiado, pan oriental o ropa de segunda mano.


Los estanques de Ixelles

Volviendo al edificio Flagey, ya habrás visto que en esta esquina de la plaza nace un pequeño lago. Es el primero de los dos Estanques de Ixelles. Es la otra cara de una misma realidad. La otra cara de esta Bruselas que necesita siempre tener los pies en el suelo, en contacto con la naturaleza. Y, como suele ocurrir en estos casos, aquí el tiempo va más despacio.


Estanques de Ixelles, Bruselas

Estanques de Ixelles, Bruselas

Estanques de Ixelles, Bruselas

De repente la ciudad se convierte en el lugar a donde a uno le gustaría vivir. Fíjate en las casas. Algunas modernistas, otras art deco... Recorre ambos estanques y déjate llevar por los detalles y las vistas de un barrio donde el concepto de "calidad de vida" adquiere un nuevo sentido.

Estanques de Ixelles, Bruselas
Estanques de Ixelles, Bruselas  





No te extrañe si ves las ocas ir de un estanque al otro cruzando la calle con la mayor naturalidad. Ocas, patos, gansos, cisnes, gallinas de agua... Son los otros habitantes del barrio. Muy prolíficos en primavera, por cierto... todo un espectáculo...


Los estanques acaban en las proximidades de la Abadía de la Cambre. En la Edad Media esto era bosque y la abadía se encontraba en su espesura. Hoy está integrada en la ciudad, pero como es habitual que ocurra en Bruselas, con ese olor a bosque, como si no estuvieras en el centro de la ciudad...

Antes de entrar en el recinto, echa un ojo a las casas que hay en la calle que la rodea por la izquierda. Son buenos ejemplos de la casa burguesa bruselense que tanto vas a encontrar por el barrio.


Abadía de la Cambre, Bruselas


Cuando recorras la abadía, sal por el otro extremo, un jardín de corte francés que salva un importante desnivel, que te va a sacar de este pequeño paraíso y que va a llevar hasta la Avenida Louise. Desde arriba tienes una vista de los tejados puntiagudos de la abadía

Ahí, a tus pies, has dejado el barrio de los Estanques de Ixelles. Como un pequeño Shangri-La, un mundo dentro de sí mismo, con su dinamismo, su vida de día y de noche, su naturaleza y ese sentido tan peculiar de entender el tiempo... Tanto, que a veces basta sentarse en la terraza de una de sus casas, mirar hacia lo lejos... y dejar que el espectáculo simplemente continúe en el cielo.


Bruselas


Un heroico final

Antes de terminar, fíjate en un detalle. Mira la Avenida Louise, verás un pequeño busto dorado sobre un pedestal en un islote de césped en medio de la avenida. Conmemora un hecho de la Segunda Guerra Mundial

El edificio que tiene a su espalda (un edificio estrecho, en el numero 453 de la avenida) era nada menos que el cuartel general de la Gestapo durante la Guerra, verdadero símbolo (y recordatorio) del terror bajo el que vivía la Bruselas ocupada por los nazis. Pues bien, en un momento de la guerra, el 20 de enero de 1943, un aviador belga se atrevió a llegar hasta aquí con su aparato en pleno día, bombardeó el edificio y regresó sano y salvo. Fue una auténtica bomba de optimismo y de confianza para los belgas: los nazis no eran invencibles.

El busto recuerda esa gesta y representa a su héroe, el bruselense Jean de Sélys Longchamp... que murió en otra acción de guerra siete meses después.

Bien, llegados a este punto tienes dos opciones: la primera sería hacer una extensión de tu paseo por Ixelles con un recorrido intimista hasta el lugar donde nació el escritor argentino Julio Cortázar. La segunda sería saltarte este paréntesis, tomar aquí mismo el tranvía e ir al bosque.

Naturalmente ambas son perfectamente compatibles.... y recomendables. Lee los dos siguientes capítulos y simplemente decide...





 
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Mapa del recorrido









Mapa de Bruselas: Flagey


Buenas comunicaciones

A la Place Flagey puedes llegar de varios modos: en los autobuses 60 (Barrio Europeo o Moliére-Brugmann), 38 (Centro y Plaza Luxemburgo), 71 (Centro y Matongé), en el tranvía 81 (Estación de Midi o Arco del Cincuentenario), o en el tranvía 94 (el tranvía del bosque), desde la cercana Avenue Louise.

El paseo es sencillo. Cuando salgas de la plaza, ve bordeando los estanques (por ejemplo, por la derecha) hasta llegar a la Abadía de La Cambre. Por el camino, no dejes de echar un ojo a tu derecha a la Rue de La Vallée y al Jardin du Roi.

Cuando llegues a la Abadía, entra en ella y continúa hasta el jardín en escalera que hay en el lado posterior. Súbelo para salir de este pequeño valle y llegar a la Avenue Louise. En el número 453 estaba el Cuartel General de la Gestapo (una placa lo recuerda).

Desde aquí puedes volver hacia el centro con el tranvía 94, ir al bosque con el mismo tranvía (en sentido opuesto) o caminar menos de 10 minutos hacia el siguiente capítulo de nuestra historia (Moliére-Brugmann), bajando unos metros por la Avenue Louise y entrando por la Rue de l'Abbaye que te lleva directo (cuesta arriba y cuesta abajo) hasta la plaza de Charles Graux. También podrías tomar el tranvía 7 hasta el Atomium.





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