LA GUÍA DE GANTE. 1


ACTO I. 

Se levanta el telón y aparece una ciudad medieval en todo su esplendor




A Gante sólo se puede entrar desde la iglesia de San Miguel. Si llegas desde cualquier otro sitio, tienes que venir hasta aquí, pero, eso sí, bajo ningún concepto debes pisar antes ninguna parte del recorrido que vas a hacer. 


La magia tiene sus reglas y hay que respetarlas.








Al fondo de la pequeña cuesta ya adivinas unos edificios espectaculares. Y según vas subiendo, como si fuese una película, la escena se va a ir abriendo poco a poco hasta desvelarte toda la ciudad medieval en un tremendo golpe de efecto.


Siempre que subo por esta cuesta no puedo evitar sentir como si en cualquier momento me fuese a cruzar con el conde montado a caballo, saliendo a galope de la ciudad...


Hay muy pocos lugares del mundo en los que puedas ver un conjunto tan espectacular como éste de un sólo golpe de vista. Y éstos son los escenarios en los que se va a desarrollar nuestra historia.

   
De frente ya has terminado de ver las tres torres perfectamente alineadas; ahora, a tu izquierda se te abre el extraordinario puerto medieval con sus muelles, los almacenes y las casas de los gremios, y al fondo, dominando el puerto, el castillo de los condes de Flandes. Si echas la vista a la derecha verás el ábside de la iglesia de San Miguel casi saliendo de las aguas.


Comienza la historia


Cuando miras los muelles desde este punto estás viendo el final de un mundo y el comienzo de otro. El castillo te habla de un mundo que estaba a punto de acabar. Era el mundo de los señores feudales y de los súbditos, de las Cruzadas, de los caballeros andantes, del Rey Arturo y de la búsqueda del Santo Grial. Llegaremos a ese mundo al final de nuestro viaje.

A tus pies, el puerto te habla de un nuevo mundo que estaba naciendo. Es el mundo de las ciudades, del comercio, de los burgueses y de los obreros. El cambio se fraguó en estas mismas aguas hace 800 años y después las cosas ya nunca más volvieron a ser iguales.

Y aquí es precisamente donde empieza nuestra historia.


Cuando estés listo puedes bajar a los muelles. Puedes hacerlo por la empinada escalera que hay antes de llegar a la mitad del puente, pero si prefieres una bajada más cómoda retrocede un poco y entra por la primera calle a la derecha.

Estás en plena Edad Media y éste es uno de los puertos más importantes del mundo.



Mapa del recorrido

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Comenzamos en la Iglesia de San Miguel (Sint-Michielskerk) 

El primer tramo del recorrido son apenas cien metros. Se inicia junto a la Iglesia de San Miguel (Sint-Michielskerk). En el capítulo anterior ya vimos cómo llegar hasta aquí. 

Cuando estés ante su fachada principal y sube paralelo a su lateral izquierdo. Es una calle amplia, en ligera cuesta. Como veras enseguida, en realidad es un puente.

La siguiente etapa te va a llevar a los muelles. Para bajar puedes hacerlo de dos formas: por la empinada escalera que sale por el lado izquierdo del puente justo antes de cruzar el río, o sin escalones, simplemente retrocediendo por donde has venido y tomando por la primera calle a la derecha según bajas (Ravensteinstraat).








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