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Sombras de otro mundo

publicado a la‎(s)‎ 30 oct. 2015 10:45 por Tadeus Zimm


La arquitectura que tiene más alma es aquella que es capaz de transmitir emociones incluso cuando no se la ve... Como ocurre a determinadas horas del día en el claustro se la Catedral de Segovia. Todo un espectáculo de luces y sombras... una auténtica arquitectura hecha de luz... y de sugerencias...

Y de repente llega alguien... y se sienta en un banco... Y tal vez medita... o se lamente... o se confiesa... o simplemente habla por un móvil... Qué más da... Cualquier historia es posible...

Como la de aquel rey que ordenó construir este claustro. El Rey Enrique IV de Castilla, el hermano mayor de la que luego sería Isabel la Católica. El rey que gobernó Castilla antes que ella y que tuvo en sus manos que Isabel nunca llegara a reinar...

Enrique ordenó construir este claustro pero no para esta Catedral, para otra más antigua que tiempo después se ordenó derribar... Pero estas piedras... y estas luces... se salvaron de la destrucción. Las piedras que había visto el rey Enrique se desmontaron y se trasladaron una a una hasta la nueva Catedral. Las sombras y las luces... ¿quién sabe?...

Hoy, 500 años después de aquellas historias, lo más auténtico de este espacio no son las piedras, son las sombras. Porque hablan de lo que hay y de lo que no hay, de lo que vemos y de lo que sentimos, de la realidad y de las ilusiones. Como para recordarnos que en todo lo que nos rodea existe un mundo cargado de historias, de sugerencias, de emociones. Y que solo de nosotros depende que seamos capaces de verlo.

Tal vez lo hagas cuando deambules entre estas sombras... o tal vez lo hagas hoy, en tiempo de Halloween, allí donde estés, porque ese otro mundo existe... y (míralo bien) está a tu alrededor...