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Brujas, dos menos veinticinco de la tarde...

publicado a la‎(s)‎ 5 ago. 2016 10:10 por Tadeus Zimm


Lo dice el reloj del Belfort que sale sobre los tejados. Estamos en Brujas y son las dos menos veinticinco de la tarde. Por un momento dejamos de admirar el paisaje y empezamos a prestar atención a los detalles, a las historias que transcurren en Brujas en un día cualquiera de verano a las dos menos veinticinco de la tarde...

En una terraza unos visitantes toman una cerveza. Miran el panorama y se dejan mirar, conscientes de que por un instante ellos mismos forman parte de la historia. Un poco más lejos, en lo que parece un balcón, dos personas parecen estar hablando... una pareja, quizás... En el alfeizar de una ventana, un perro toma el sol, ajeno a casi todo. Tras los cristales de una ventana, una sombra está a punto de desaparecer, y en el cielo, una gaviota escapa a toda prisa...

Historias intranscendentes... o no... Todas están ahí y curiosamente todas van a quedar inmortalizadas para siempre en las cámaras de las decenas de visitantes que en ese preciso momento fotografían el rincón estrella de la ciudad... Repartidas por todo el mundo... Probablemente sin que nadie sea consciente de ello...

Cosas de Brujas (con mayúsculas)... un día cualquiera de verano, a las dos menos veinticinco de la tarde...