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El viejo roble de Liernu

publicado a la‎(s)‎ 1 dic. 2017 3:02 por Tadeus Zimm


¿Qué mejor manera de comenzar el mes de diciembre que compartir la historia de un viejo roble? Tiene más de 1.000 años y está en Liernu, un pueblo a 60 kilómetros de Bruselas, en Valonia, muy cerca de Namur. A pesar de su edad, aún brota de forma espectacular en primavera. Sin embargo, su estampa más venerable la alcanza al acercarse el invierno, cuando ya sin hojas, muestra toda su majestuosidad. Entonces, uno se siente tentado a situarse ante él y humildemente pedirle consejo...Como un viejo oráculo.

El viejo roble debió nacer allá por la época de Carlomagno, cuando también lo hacia la propia Europa. Es, pues, un europeo de pura cepa. Ya en la Edad Media, con cientos de años a su espalda, era un árbol respetable, el lugar elegido por el señor del lugar para impartir justicia. Allá por 1.800 ya era muy viejo y algunos quisieron echarlo abajo para ensanchar la carretera, pero el cariño de los lugareños consiguió salvarlo. Tal vez como recuerdo de aquellos tiempos, hoy se alza justo en un cruce de caminos.

Y es que no había llegado su hora. Aún le quedaba mucho por ver. Sin ir más lejos, las dos mayores guerras que ha conocido la Humanidad. Los alemanes invadieron estas tierras en la Primera y en la Segunda Guerra Mundial y ambas veces acabaron por ser expulsados de ellas.

Hoy, ahí continúa... en un lugar cualquiera... con la mayor naturalidad... desde hace 1.000 años. Tres columnas de hierro le ayudan a sostener el peso de sus ramas... como tres bastones en los que apoyar su venerable sabiduría... No es un árbol. Es mucho...mucho más...