GUÍA DE AMSTERDAM.  Las Puertas de Nunca Jamás


02. La Estación Central, el "mar" y la calle Damrak



Una gran estación y una calle que sale enfrente de ella... Normal... ¿no?... Pues no... Porque lo que tienes delante es el preciso lugar donde durante siglos el río Amstel desembocaba en las aguas del Mar del Sur.... Aquí casi nada es lo que parece...


Por aquí mismo entraban barcos procedentes de todas las partes del mundo: de Indonesia, de América, de África, del Báltico... Así... hasta que llegó un momento en que los habitantes de Amsterdam iban a tomar la sorprendente decisión de cubrir el río y más tarde colocar la propia estación del ferrocarril justo en el lugar donde aquél había desembocado siempre en el mar. 

Se acabaron el río y el mar... al menos por aquí... Una decisión aparentemente incomprensible... como muchas otras de las que han tomado a lo largo de la Historia... y que han hecho de este lugar un sitio tan especial.





Las puertas de la ciudad

Así pues, dicho y hecho... Aunque, eso sí, tenían claro que si había que dar a la ciudad una nueva puerta de entrada, el resultado tendría que estar a la altura de la ocasión... Y así es como comienza nuestra historia.




Más de cien años después, la Estación Central es el lugar por donde entra la inmensa mayoría de los visitantes que llegan a la ciudad. Y es que no es sólo una estación de trenes. Es el "kilómetro cero" para los tranvías, los autobuses, el metro... y para los barcos que comunican Amsterdam con los pueblos del Norte de la ciudad. Los ferries se toman justo en la parte trasera de la estación, que da al agua.


Un edificio singular

La propia Estación está construida sobre el agua. Para edificarla tuvieron que crear tres islas artificiales, y clavaron en el suelo pantanoso más de 8.600 estacas de madera de más de 30 metros cada una. Sobre este bosque "submarino" levantaron el edificio y las vías el tren. Toda una declaración de principios...

Después de más de cien años la estructura ha aguantado perfectamente estable y apenas se ha hundido 20 centímetros, eso sí, de forma uniforme. Todo en orden, pues.

Y es que ésa es la forma de construir en Amsterdam. Todos los edificios por grandes que sean, están literalmente “clavados” en el lecho pantanoso de la marisma.

El edificio de la Estación Central (inaugurada en 1889) es un espectáculo por sí misma. Es obra de uno de los grandes arquitectos holandeses del siglo XIX, Petrus J.H. Cuypers. Toma nota, porque lo vas a volver a encontrar en otro de los edificios emblemáticos de la ciudad.

Está hecho a base de combinar el ladrillo rojo con la piedra clara, como es habitual en la arquitectura holandesa... y como te vas a hartar de ver en Amsterdam. Y lo hace de una forma exquisita y refinada, con un gusto apasionado por los detalles... Como sus dos torres, una la del reloj, y la otra la de los vientos... porque te indica en cada momento de dónde sopla el viento... Algo muy importante para una ciudad que escribió algunas de las páginas más memorables de la historia de la navegación mundial.

Y delante de la estación,... el caos... o casi... 


Las bicicletas

Al lado mismo de la estación, ya te habrás fijado sin duda en el enorme parking... de bicicletas. Tres pisos absolutamente repletos con miles de ellas. Y es que en Amsterdam hay 800.000 bicicletas, cuatro veces más de bicicletas que de coches. Definitivamente, Amsterdam no es ciudad para coches.




Este parking nació como una obra “provisional”, ligado a las obras del metro, pero de momento nadie se atreve a eliminarlo hasta tener una alternativa clara... Porque aparcar la bici ya está empezado a ser un problema en la ciudad... Las vas a encontrar por todos los lados.... Procura no ser atropellado...


Aquellos viejos tiempos

Una vez superado el primer frenesí que rodea a la estación, a la izquierda, como viviendo al margen del tiempo y de los ruidos del ambiente... sorprendentemente... porque sí... encuentras el último rincón de lo que fueron aquellos viejos tiempos de ríos y de mares.... 

Sí, ese pequeño canal que ves es en realidad el último resto de los tiempos en los que esto era un gran río, con sus casas saliendo directamente del agua y sus grandes ventanales para cargar y descargar mejor las mercancías de los barcos. 




Haz una prueba. Pon la imaginación a funcionar. Si ensanchas mentalmente el canal y en la orilla opuesta colocas unos muelles y más casas como éstas, tendrás una idea de lo que pudo ser la entrada a la ciudad desde el mar en algún momento.

¿Una lástima? Tal vez... De todas formas, no temas... Esto es sólo parte del espectáculo de bienvenida... Estos sabores vas a volver a encontrarlos a lo largo de toda la ciudad...

Por cierto, ¿ves esos pequeños barcos acristalados? Desde aquí parten para hacer recorridos por los canales de Amsterdam. Es una actividad altamente recomendable, y vas a encontrar otros embarcaderos repartidos por la ciudad. Mejor, en cualquier caso, dejarlo para más adelante. Porque ahora toca poner los pies en lo que alguna vez fueron las aguas del río Amstel. 


Un río de vida

El antiguo lecho del río es hoy la calle que hay delante de la Estación, la calle Damrak, un curioso batiburrillo. Tiendas para turistas, restaurantes de todo pelaje y condición, atracciones diversas, tranvías, bicicletas, algún monumento de postín, las casi eternas obras del metro... y gente... mucha gente. Gente que llega, que se va, que pasa... Como si hubieras llegado justo un día de feria... sólo que aquí la feria dura siempre...




La calle Damrak tiene también su "gran edificio". Lo vas a encontrar a mitad de la calle. Verás que, aunque es muy diferente de la Estación Central, le lleva muy pocos años de diferencia. Es el antiguo edificio de la Bolsa. Fue construido en 1903 por otro “Petrus”, el arquitecto Hendrik Petrus Berlage, de ahí que se conozca como Beurs van Berlage, la Bolsa de Berlage.




Sí... a pesar de esas formas tan rotundas y un cierto sabor medieval no es un edificio antiguo. Es un exponente de la arquitectura de principios del siglo XX, funcional, rotunda y minimalista. Los mismos materiales que la Estación Central pero otra forma de entender la arquitectura.

Eso sí, esos "aires medievales" no te habían engañado. A los italianos que pasan a su lado no les cuesta reconocer el aire de familia de las construcciones románicas de ladrillo del Norte de Italia. Y ya si vienen de Brescia, se suelen quedar asombrados al identificar en la torre la mismísima Torre del Popolo de su pueblo. Aunque eso sí, aquí con un colorista y atractivo reloj, como si de alguna forma hubiera que relativizar tan imponentes y austeras impresiones.

Cuando al fin llegas a la Plaza Dam y miras hacia atrás, empiezas a adivinar que Amsterdam perdió de vista el río y el mar... pero ganó un gran escenario.



 flecha a la derecha

El Mapa del Recorrido

   PINCHA SOBRE LOS MAPAS PARA AMPLIARLOS    MAPA DE AMSTERDAM 02



La Estación Central, el "mar" y la calle Damrak


MAPA DE AMSTERDAM 02 Mapa de Amsterdam 02-2


El recorrido comienza en la Estación Central (en lo que alguna vez fue el mar) y continúa "aguas arriba" por el antiguo cauce del río Amstel, hoy convertido en la calle Damrak.

Justo al comienzo de la calle, desvíate un momento a tu izquierda (a la derecha en el mapa) y verás lo que queda de aquel río primitivo, con las casas saliendo del agua.

Luego, recupera tu camino inicial y sigue por la calle Damrak hasta llegar a la Plaza Dam





Da una oportunidad a la magia...






flecha a la derecha