LA GUÍA DE GANTE. 9


Atracción fatal: La Adoración
del Cordero Místico


La Adoración del Cordero Místico es la gran obra maestra de la pintura flamenca, y desde hace 500 años ha ejercido una fascinación que podríamos llamar “fatal”. 

Tiene el dudoso honor de ser el cuadro más robado de la Historia y hoy es un auténtico milagro que podamos verlo completo... O casi... porque la historia está lejos de haber terminado...

¿Una historia épica de supervivencia? Esto es Gante...




Cuando se pintó, en 1432, el cuadro supuso un antes y un después de cómo entender la pintura, pero lo más fascinante es que aún hoy la obra sigue levantando pasiones. Ha sido robado en más de 10 ocasiones, troceado, censurado. Ha estado escondido en Bélgica, en Alemania y en Francia. E incluso Napoleón y Hitler se hicieron con él. 

Hoy todavía hay uno de sus paneles que nadie sabe dónde está, aunque sabemos que se encuentra “en un lugar donde nadie puede cogerlo sin llamar la atención pública”.

Pero, bueno, vayamos por partes...


Una obra maestra

Recuerda tres nombres: los de los dos hermanos Van Eyck (Hubert y Jan) y el de Joos Vijd, el rico mercader en paños propietario de la capilla, que encargó la obra.

En su momento el cuadro fue una auténtica revolución por la forma de representar el espacio, la profundidad del paisaje y por la luz que hace que ese paisaje sea real. 

Todo ello con un gusto por el detalle que hace que el cuadro esté lleno de auténticas miniaturas. 

Cada fragmento es un cuadro en sí mismo y cuanto más lo miras, más detalles nuevos vas apreciando y más mensajes van apareciendo. Algunos claros, otros aparentemente incomprensibles.

Y es que la obra está llena de símbolos y de mensajes más o menos ocultos, y eso ha contribuido en gran medida a esa atracción que ha suscitado a lo largo de la Historia.

Es un gran retablo pintado sobre tablas de madera, utilizando un material que acababa de descubrirse: el óleo, y que en esta obra iba a llegar a su máxima expresión


Una doble experiencia

Tu experiencia con el "Cordero Místico" se debe llevar a cabo en dos lugares diferentes dentro de la Catedral. El cuadro original y una reproducción que se encuentra en la capilla Virjd, por detrás del altar mayor. Debes empezar por ésta porque, aunque la copia está muy bien hecha, obviamente dista muchísimo del original y si ves primero el original, esta otra ya no te dirá absolutamente nada.

Pero en cambio la copia tiene un enorme valor, y es que está donde debe estar. Es decir en el mismo lugar en el que estuvo el cuadro durante siglos. Y éste es un cuadro que dialoga con el espacio que le rodea. 

   
Aquí no se trata, tanto de ver la obra (que ya verás un poco después), sino a tener sensaciones. Disfruta viendo cómo la obra se integra en el espacio y, si tienes la suerte de que el sol entre por las vidrieras, dedica unos buenos minutos a descubrir los juegos de la luz.

El cuadro se convierte en un auténtico multimedia. La luz va a iluminar una pequeña parte del cuadro, y por un instante la va a resaltar. A veces es un rostro, otras veces una joya, otras un fragmento del paisaje. Y como en un multimedia, instantes después el sol se mueve y resalta otro punto. Como si estuviera contando una historia. Disfruta del espectáculo.

Podría ocurrir que el acceso a la capilla no sea libre en ese momento o que te pidan el ticket de la obra original. En el peor de los casos, siempre queda el mal menor de verlo a través de las rejas.

Luego puedes ya puedes ir a ver la obra original. Con el ticket obtienes una audioguía detalladísima que va recorriendo uno a uno de los paneles. Lamentablemente en septiembre de 2012 comenzó una restauración.



La extraña atracción


Sea por unas cosas o por otras, lo cierto es que el cuadro no ha dejado de fascinar desde aquel lejano 1432, 60 años antes de que Colón llegase a América.


El primer peligro serio lo corrió ya en 1556 cuando tuvo que ser escondido rápidamente para salvarlo de las revueltas iconoclastas que destruyeron las vidrieras y otras obras de arte en la iglesia. En época de Napoleón hubo menos suerte, y los soldados franceses se llevaron el panel central a París


Tras la derrota de Napoleón en la cercana Waterloo, la pieza fue devuelta en 1815. Pero la paz duró poco y apenas un año después el vicario general, aprovechando la ausencia del obispo, vendió los paneles laterales a un marchante de arte de Bruselas y acabaron en manos del rey de Prusia

En 1914 durante la Primera Guerra Mundial el panel central se volvió a esconder y esta vez los alemanes, aunque lo buscaron, no consiguieron encontrarlo. 

Al acabar la guerra, los paneles del rey de Prusia se devolvieron en cumplimiento del Tratado de Versalles.

En 1923, casi 500 años después de ser pintado, el retablo se volvía a reunir y la celebración estuvo a la altura del "milagro".

Con estos (y otros) precedentes, al estallar la Segunda Guerra Mundial se preparó todo un plan de salvamento para evitar que la obra cayese en manos de los nazis. Pero en 1940, cuando estaba en Pau, en el sur de Francia, los alemanes la localizaron, se apoderaron de ella y la llevaron al castillo de Luis II de Baviera cerca de Munich, el mítico Neuschwanstein. Al acabar la guerra, el cuerpo especial del ejército norteamericano dedicado a proteger las obras de arte (los "Monuments men") consiguieron localizarla junto a otras miles en una mina de sal en los Alpes austríacos.


En 1946 estaba de nuevo en Gante y, tras varias peripecias, en 1986 se volvió a colocar en la catedral.



Un robo de novela negra


El relato ha pasado por alto una de las peripecias por las que vivió el cuadro. Y lo ha hecho conscientemente, para dejarla para el final. Es probablemente la más truculenta de todas. Es digna de las mejores novelas negras y, sobre todo, es un caso que aún hoy sigue abierto. Perdóname que te lo cuente, pero esta historia es mi debilidad.

Es la noche del 10 al 11 de abril de 1934. Desde hace 10 años el cuadro está por fin completo y puede admirarse en la propia capilla Vrij. Las puertas de la catedral de cierran pero alguien permanece escondido en su interior. 

En medio del silencio entra en la capilla y desmonta el panel que hay en la parte inferior a la izquierda. Por una cara están las imágenes de los Jueces Justos. Por la otra, San Juan Bautista. Cuando termina, lo envuelve en unas mantas, sale de la iglesia y se aleja en un coche que había aparcado cerca. Alguien ve algo pero no puede imaginar lo que está ocurriendo. 

20 días después el obispo recibe una primera carta pidiendo un millón de francos belgas por el rescate. Durante cinco meses se sucedieron nuevas cartas hasta un total de 13. El ladrón le pide al obispo que le responda a través de la sección de Anuncios por palabras del periódico La Dernière Heure. Esas respuestas del obispo siguen ahí y cualquiera puede verlas si va a una hemeroteca.

El ladrón incluso llegó a devolver a cara posterior del panel, la que tenía la imagen de San Juan Bautista, para dejar claro que tenía la obra. La dejó en la consigna de la estación del Norte de Bruselas y enviaron el resguardo por correo al obispo.


Un giro espectacular

Pero el caso iba a dar un giro espectacular el 25 de noviembre. Ese día el agente de cambio y bolsa y candidato a diputado Arsène Goedertier moría de un ataque al corazón. Pero antes de fallecer tuvo tiempo de llamar a su abogado y decirle que él era la única persona en el mundo que sabía dónde estaba el panel de los Jueces Justos, y le dijo que buscase en los cajones de su escritorio.

El abogado se quedó de piedra al encontrar ahí una caja con las copias de las 13 cartas hechas con papel carbón... más el borrador de la carta número 14 que estaba sin terminar. En ella decía que el obispo debía pagar porque el cuadro se encontraba en un sitio "en el que ni yo mismo podría retirarlo sin llamar la atención".

La realidad supera a la ficción. Como en las mejores novelas de misterio. El cuadro está a la vista de todos pero nadie lo ve.

Los investigadores se quedaron boquiabiertos al visitar la casa de Arsène Goedertier. Allí encontraron una completa biblioteca de novela negra. Era un auténtico fanático del género, y en especial de las aventuras de su tocayo Arsène Lupin. De hecho hay quien piensa que el dinero no fue el motivo del robo (no le hacía falta), sino que lo que realmente ocurrió es que diseñó un reto.


Búsqueda de película

La confesión dio lugar a una auténtica búsqueda de película que empezó en la propia Catedral y que a lo largo de los años ha seguido por los lugares más insospechados. Incluso Hitler, que se había hecho con los paneles centrales del cuadro en Pau, llegó a enviar a un investigador de las SS para seguir la pista del panel que le faltaba.

De vez en cuando el asunto pasa al olvido por un tiempo pero de repente vuelve de nuevo a plena actualidad cuando alguien cree haber descubierto alguna pista. En 1995 la Catedral fue analizada milímetro a milímetro con cámaras láser para tratar de descubrir escondites ocultos.

La más rocambolesca de todas las historias fue cuando se llegó a pensar que, en un giro genial de la historia, el panel podría estar oculto... en el propio cuadro.

Para evitar que el cuadro apareciese mutilado, se había hecho una copia del panel robado (es la que puedes ver hoy) y se había colocado en el lugar del original, introduciendo unos pequeños cambios para que siempre quedase claro cuál era la copia. La copia la hizo Jef Van der Veken, un restaurador especializado en los primitivos flamencos. Fue él mismo el que propuso esta solución. 

Pues bien, durante años una teoría sostuvo que tal vez Van der Veken estaba relacionado con el robo, y que la supuesta copia que había entregado era realmente el panel original, retocado. Por eso estaba a la vista de todos.

La teoría llegó a tener buen número de defensores, y en 2010 el cuadro fue sometido a un profundo estudio, con todo tipo de análisis (reflectografía por infrarrojos, rayos X...). Los trabajos mostraron que la teoría no era cierta, y que la madera usada para el nuevo panel, aunque vieja, era diferente y muy posterior a la de los restantes. Tampoco había nada pintado debajo de lo que vemos.

Lo cierto es que hoy el misterio continúa. Y sin ninguna duda, la próxima novedad debe estar a punto de surgir de un momento a otro.

Sé uno más en esta larga lista, y déjate atrapar por la fascinación de la obra de los hermanos Van Eyck.

El telón desciende lentamente. El Acto III acaba de finalizar.



Información









Mapa de Gante 9


La obra estará en restauración ¡¡¡¡hasta el 2017!!!!

La Adoración del Cordero Místico se visita en una capilla especialmente preparada en el interior de la catedral, a la izquierda.

Para entrar en esta capilla hay que pagar una entrada (4 euros) que te da derecho a una audioguía.

Desde octubre de 2012 la obra está en restauración (¡¡¡durante 5 años!!!), por lo que siempre habrá una parte que no podrás ver en la capilla.

Pero como los ganteses se caracterizan por hacer la vida imposible al infortunio, han hecho de esto una oportunidad y han organizado todo un dispositivo en torno a la restauración.

La obra no se va a restaurar toda a la vez, sino que se va a hacer por paneles. Por tanto, siempre habrá al menos dos tercios de los paneles que podrás ver sin problema.

La restauración se está llevando a cabo en dependencias del Museo de Bellas Artes, donde cuatro restauradores trabajan toda la jornada con los paneles que corresponda en cada momento. Durante el tiempo en que no se estén trabajando, estos paneles se situarán lo más cerca posible de una pared de cristal, de modo que el público pueda verlos.

Y, por último, en el Convento de los Hermanos Carmelitas, se puede contemplar una exposición permanente sobre las técnicas de pintura utilizadas en la obra, y sobre el simbolismo de la misma. Esta exposición se ve complementada por una reproducción del políptico, con paneles que se abren y se cierran, así como por una película informativa que muestra la labor con la que están ocupados los restauradores.

Ni el Museo de Bellas Artes ni el Convento de los Hermanos Carmelitas están en nuestro recorrido, por lo que son un buen "contenido extra" al terminar el camino.

Infórmate, en español: http://www.visitgent.be/es/node/11442





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