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Y un buen día, el mar se cerró en Brujas

publicado a la‎(s)‎ 13 feb. 2015 0:24 por Tadeus Zimm   [ actualizado el 13 feb. 2015 3:27 ]


A finales de la Edad Media las tormentas y las corrientes marinas llenaron de arena la salida de Brujas al mar. La costa se retiró varios kilómetros y estas aguas se quedaron sin barcos... y sin riquezas.



No fue de un día para otro, y por supuesto hubo más causas, pero fue un contratiempo demasiado grande para poder hacerle frente. La ciudad de Amberes con su enorme estuario estaba preparada para tomar el relevo...

En la imagen de la derecha tienes aquel lugar tal y como está hoy. Es un pequeño estuario que se llama el Zwin y está a unos 18 kilómetros de Brujas.

De este lado, las dunas de la costa belga y enfrente, las dunas de la costa de Holanda. El Zwin es hoy la frontera entre ambos países.


Un espectáculo que no debes perderte

Cuando hay marea alta, como en la imagen, ese estuario se llena de agua y casi puedes imaginar lo que pudo ser el intenso tráfico de barcos por estas aguas. 

Pero cuando baja la marea el agua queda reducida a una especie de pequeño riachuelo en medio de un mar de arena. Un riachuelo que desemboca ahí mismo en el Mar del Norte, y que puedes atravesar sin problema porque el agua apenas te llega por la rodilla.

Si tienes ocasión, te recomiendo que lo hagas. Pasarás un buen día de playa en las impresionantes dunas de ambos países y además comprobarás por ti mismo cómo la naturaleza puede cambiar los planes de los hombres.

Eso sí, si juegas a ser Moisés y atraviesas el "riachuelo" caminando, ten en cuenta la hora para el regreso porque, como en aquella historia, en un rato la marea subirá de nuevo y las aguas volverán a su cauce.

El espectáculo obviamente sucede varias veces al día... aunque si aprovechas las horas de la puesta de sol, el espectáculo vendrá con "extras"...

La imagen con la que abrimos esta historia es el corazón del viejo puerto de Brujas. El Minnewater. Aquí podían estacionar más de cien barcos y era un auténtico frenesí de actividad. 

Por aquí ya no hay barcos... tan sólo algunos patos y unos cuantos cormoranes. Pero es un lugar bellísimo, sobre todo al amanecer. Incluso en invierno, uno no puede pasear por aquí sin que la mente te sugiera las historias de aquellas ciudades fantásticas medio comidas por la vegetación de la selva... Debe ser la magia de Brujas... también en febrero...