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La mañana después de la magia...

publicado a la‎(s)‎ 30 mar. 2018 11:06 por Tadeus Zimm


La mañana después de la magia tiene un punto de resaca... Un cielo plomizo, unos colores apagados, unos árboles todavía sin hojas y cinco piedras en el borde del sembrado... Cinco piedras en el borde del sembrado... Qué diferente fue ayer a la puesta de sol...

Cinco menhires alineados con el gran dolmen, con la piedra sagrada de la montaña y con el sol en el momento de perderse en el horizonte... Igual que el año pasado... igual que hace cien años... igual que hace 5.000 años...

Y es que hace casi 5.000 años, al mismo tiempo que en Egipto se levantaba la gran pirámide de Keops, aquí, en el valle sagrado de Weris, en Bélgica, a apenas una hora de Bruselas, unos hombres construyeron un extraordinario sistema astrológico. Unas líneas imaginarias absolutamente precisas cruzaban el valle enlazando los puntos más mágicos, que de esta forma mostraban el secreto de su razón de ser. Y en los equinoccios de primavera y de otoño, como un reloj, se producía la magia. El sol daba sentido a todo. Cada cosa en su sitio... como desde hace 5.000 años...

Esta semana, con unos pocos días de retraso por nuestra parte, hemos querido volver a vivirlo... Y la magia ha vuelto a funcionar... Cuando en la puesta de sol sientes el sol en la cara, te sientes una pieza más de este maravilloso sistema... Eres la pieza que faltaba... la pieza secreta que permite que todo funcione...

A la mañana siguiente... Sí... un cielo plomizo y unas piedras en el borde del sembrado... El resto, solo para iniciados... como desde hace 5.000 años...