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Amsterdam, sin filtros

publicado a la‎(s)‎ 3 nov. 2017 3:54 por Tadeus Zimm   [ actualizado el 3 nov. 2017 4:23 ]


Amsterdam es una ciudad a la que le sientan muy bien los colores vivos. Y con frecuencia le gusta regodearse en ellos. Pero también es una ciudad cercana al Mar del Norte que a menudo comienza el día sumida en la neblina. No es tanto una niebla cerrada, sino un ligerísimo velo que lo llena todo, que apaga los colores y convierte la ciudad en una sinfonía de ocres y grises, sobre todo en los cortos días del otoño y el invierno.

Cuando sales a la calle uno de esos días y haces una foto, inmediatamente sientes la tentación de aplicarle un filtro, potenciar los colores, darle vida... Pero cuando lo haces, el resultado que te sale es todo lo contrario. Lo que la imagen gana en espectáculo lo pierde en verdad. 

Y es que lo que realmente hace bella la imagen original no es tanto la vista, sino el sentimiento que genera. Esa sensación de melancolía, de meterte las manos en los bolsillos del abrigo y caminar junto a los canales, con la punta de la nariz fría. Es... la vida misma, que no entiende de filtros ni de poses estupendas para las redes sociales. La vida misma, con sus maravillosos momentos.