blog‎ > ‎

LA HISTORIA DE LOS VIERNES. Guerra, nieve, tanques... y un bar, para un cuento de Navidad de 1944

publicado a la‎(s)‎ 19 dic. 2014 0:10 por Tadeus Zimm





En la Nochebuena de 1944 no llegó Santa Claus a Celles... Se le adelantaron los tanques nazis. Éste es el "cuento de Navidad que vivieron aquel día". Una historia de guerra, de nieve, de tanques... y de un bar...



Celles es un pintoresco pueblecito de los bosques de Las Ardenas, que está a algo menos de 100 kilómetros de Bruselas. Allí, entre sus casas de piedra y sus pequeños hoteles rurales, el sonido que se oye más fuerte es el mugido de sus vacas. Sin embargo, cuando llegas, lo primero que te encuentras a la entrada del pueblo es un tanque nazi, unas banderas norteamericana, inglesa y belga... y un bar... Ellos son los protagonistas de esta historia. 

Ocurrió el día de Nochebuena de 1944. Todo estaba cubierto de nieve. En los días anteriores no había parado de nevar, hacía un frío que pelaba y una niebla cerrada impedía ver nada a dos palmos. Eran las condiciones ideales... Las condiciones ideales que habían impulsado a Hitler a ordenar, casi a la desesperada, la ofensiva de Las Ardenas, en un último intento, ya en plena retirada, para no perder la guerra.

Siguiendo las órdenes del Führer, los tanques habían vuelto a invadir Bélgica y llevaban una semana avanzando casi a ciegas entre bosques nevados tratando de sorprender a los aliados y así recuperar la ciudad y el puerto de Amberes...


Una Nochebuena especial

Así fue cómo el 24 de diciembre, día de Nochebuena, los tanques de la División Panzer Lehr llegaron a Celles. Los soldados alemanes estaban exhaustos, helados de frío y escasos de provisiones. Faltaba un suspiro para que alcanzaran el río Mosa y tomasen la ciudad de Dinant, ya fuera de los bosques... Pero nunca iban a llegar allí. 

Cuando ya salían de Celles rumbo al Mosa, al tomar la primera curva una mina hizo saltar por los aires el tanque que lideraba la marcha. El tanque quedó patas arriba dentro de un arroyo.

El comandante ordenó detener la marcha. Había planeado llegar hasta el Mosa para conquistar una posición más segura. Pero no las tenía todas consigo. Así que decidió acercarse al bar que había a la entrada del pueblo para tratar de sonsacar algo de información de los parroquianos.

El bar se llamaba Le Pavillon Ardennais y allí estaba su propietaria, Marte Monrique, que le contó que debían andar con cuidado, porque los americanos habían minado todas las carreteras que llegaban hasta el río. De hecho- le dijo- el tanque que tenían allí, volcado en el arroyo, simplemente había pisado la primera de aquellas minas. 

A la vista del panorama que tenía delante, el comandante decidió cambiar de planes. Tal vez era mejor dar un descanso a sus hombres y esperar en los bosques de Celles a que llegaran refuerzos y provisiones.

... Lo que no sabía es que en las carreteras no había ni una sola mina y que una marcha de menos de 10 kilómetros los habría llevado hasta el río. 


Una mentirijilla que cambió la guerra

Marte Monrique y su mentirijilla de Nochebuena habían empezado a cambiar el curso de la guerra.

Porque al día siguiente, el día de Navidad de 1944, salió el sol y todo cambió. La niebla se despejó por primera vez en muchos días y la aviación aliada pudo por fin despegar. Los Panzer alemanes, detenidos en los bosques, habían caído en una ratonera.

Las bombas de los aviones abrieron el camino para que por tierra pudiesen llegar la Segunda Division Blindada de Estados Unidos (conocida, curiosamente, como "El Infierno sobre Ruedas") y el Tercer Real Regimiento de Tanques británico. Bastó un solo día -el propio día de Navidad- para que la historia cambiase para siempre.

Celles fue el final de la aventura, y estos bosques acabaron pasando a la pequeña o gran Historia como el punto más lejano al que pudieron llegar los alemanes en la Batalla de Las Ardenas... Apenas a 8 kilómetros del río Mosa... pero a más de 100 del puerto de Amberes. Cuatro meses después Alemania se rendía incondicionalmente.

Marte Monrique no tardo en convertirse en la heroína local. Al terminar la guerra, colocó orgullosa en la terraza de su bar un cartel  en el que decía "Celles. Aquí fue detenida la ofensiva Von Rundstedt el 24 de diciembre de 1944" ("Ofensiva Von Rundstedt" es el nombre con el que los alemanes conocen lo que nosotros llamamos la "Batalla de Las Ardenas"). Y cada fin de semana la terraza se llenaba de visitantes que venían a escuchar a Marte contar una y otra vez su pequeña historia.

Poco después incluso hizo realidad un pequeño sueño: le permitieron rescatar el tanque del arroyo en el que todavía seguía y colocarlo en la terraza de su bar como recuerdo y agradecimiento permanente de aquella Nochebuena tan especial... y de su "pequeña mentira"... Un pedazo vivo de Historia, donde la propia Marte posó para hacerse la fotografía que ves aquí.

Y ahí sigue hoy... Si algún día pasas por Celles no podrás dejar de recordar esta historia. Verás el tanque, las banderas americana, inglesa y belga, esos mismos carteles... y quizás decidas tomar algo en la terraza o en la barra del bar... que ya no se llama Le Pavillon Ardennais sino pura y simplemente... Le Tank (El Tanque). 




* Las imágenes en blanco y negro del tanque volcado en la nieve y de Marte Monrique en la terraza de su bar proceden del panel informativo que existe hoy en la misma terraza del bar, donde se conmemora la historia.