LA GUÍA DE BRUSELAS. 8    


El Camino de Santiago

Porte de Hal


Ha llegado el momento de comenzar a abandonar la Bruselas antigua. Y lo vas a hacer de la manera que seguro menos esperabas: recorriendo los dos primeros kilómetros del Camino de Santiago. Sí... el auténtico Camino de Santiago con sus 1.000 años de historia y -desde aquí-sus más de 2.000 kilómetros. Estás en la Via Bravantica, y te lleva desde la Grand Place hasta la puerta de la muralla donde los peregrinos se reunían y salían da la ciudad.


Éste no va a ser un recorrido propiamente histórico, porque el Camino de Santiago es algo eminentemente vivo. Vas a hacer exactamente la misma ruta que se viene haciendo desde hace más de 1.000 años, aunque no vas a ver lo que vieron aquellos peregrinos medievales (bueno, tal vez algo sí...). A cambio, vas a ver lo que existe hoy en esta ruta milenaria: pura vida.

Camino de Santiago BruselasLa ruta tiene tres partes: un primer recorrido llano por las calles de la Ciudad Baja, una pequeña subida hacia la Ciudad Alta y un segundo recorrido llano por el sorprendente barrio de Les Marolles hasta la antigua Puerta de Hal donde en la Edad Media acababa la ciudad.

Estás en la llamada "Via Bravantica" que viene desde Holanda y, después de Bruselas, continúa por París hasta llegar, mucho después, a Roncesvalles.

En Bruselas parte junto al Ayuntamiento, Rue du Marché au Charbon, en el lugar marcado con una concha de peregrino en el suelo, junto a la Casa del Zorro.

Tócala con la mano... y echa a andar. Has iniciado el Camino...


Por la Ciudad Baja

... Aunque lo que muchos peregrinos ignoran es que antes de llegar a la esquina tienes la primera "parada": una pequeña puerta que da acceso a al Museo del Cacao y el Chocolate... Una oferta tentadora... aunque tal vez sea mejor recordar el sitio...y venir en otro momento...

Cuando continúes, fíjate en el siguiente cruce. Verás que las calles, además de su nombre "oficial" en una placa azul, tienen otro en una placa blanca que rinde homenaje a los personajes del cómic. Observa que este cruce es Lucky Luke con Dupont et Dupond (en español, Hernández y Fernández, los dos personajes gemelos de las historias de Tintín). Si alguien en Bruselas te propone quedar en Lucky Luke con Hernández y Fernández ya sabrás que es posible que no te esté tomando el pelo...

Esta primera parte del Camino sigue el accidentado trazado de la Rue du Marché au Charbon, un variopinto universo con numerosos comercios de compra venta (libros, discos, colecciones, ropa). También tiene un pequeño tramo con bares de ambiente gay.


Mural Bruselas  Mural Bruselas
 
Mural Bruselas. Foto enviada por Manuela López-Brea de la Rica







Te darás cuenta de que algunas paredes tienen grandes dibujos de cómic, una forma de mostrar con orgullo que estás en la cuna de personajes como Tintin y Milou, Lucky Luke y los Hermanos Dalton, Blake y Mortimer, los Pitufos y el malvado Gargamel... Es un barrio con sabor.

Y así, entre Historias e historias, la calle te lleva hasta la Iglesia de Notre Dame du Bon Secours donde acaba esta primera etapa (fácil, ¿no?...). 

La reconocerás por la concha del peregrino que luce a la izquierda de su puerta. Durante la Edad Media aquí había una capilla junto al Hospital de Santiago, que atendía a los peregrinos en ruta hacia Compostela. Luego, las cosas fueron cambiando, la pequeña capilla acabó por derribarse y se sustituyó por esta otra iglesia, que sin embargo, y como ves, no perdió su vocación compostelana...


Manneken Pis

Hacia la Ciudad Alta 

A la salida de la Iglesia vas a cambiar radicalmente de dirección y vas a empezar el ascenso hacia la Ciudad Alta, aunque esta vez por un camino distinto al que utilizaste cuando fuiste a la Place Royale.

Apenas llevas unos metros de subida cuando te vas a encontrar con uno de los "mitos" de Bruselas que, aunque en sí mismo no tiene ninguna relación con el Camino de Santiago, curiosamente se encuentra en el mismo. Sí, ha llegado el momento de ver el Manneken Pis.

No te cortes. Di lo que dicen todos los visitantes que llegan hasta aquí: "¡pero qué pequeño es!". Sí, realmente es más pequeño de lo que imaginabas, pero hay que reconocer que gracia no le falta...

Nunca ha estado claro por qué está aquí. Hay historias para todos los gustos, pero lo más probable es que esté aquí simplemente porque sí. Una pequeña fuente que da vida a lo que, en otro caso, sería una triste esquina.

La escultura ha sido robada en alguna que otra ocasión y tiene un vestuario de varios centenares de trajes que se exhiben en el Museo de la Ciudad en la Grande Place. Se le suele vestir de vez en cuando (un letrero junto a su verja te dice cuándo). Así que probablemente tengas ocasión de verlo vestido... Eso sí, vestido y todo sigue "funcionando"...

A su alrededor no dejes de observar los espectaculares gofres de Bruselas y, justo enfrente, el café restaurante Poechenelle, con sus marionetas colgando del techo.

Si te desvías un momento unos pocos metros por la calle de la izquierda (al fondo verás que está la Grand Place) verás la "pared" que rinde homenaje a Tintin (justo a la izquierda, decorando el lugar en el que la calle se ensancha un par de metros). Están, él, el capitán Haddock y su perro Milou bajando las escaleras en una escena de El Caso Tornasol.

Pul  Mural Tintin


De "cicatrices" y otros restos

Volviendo a tu ruta, ahora toca subir la cuesta, la más empinada de todo el recorrido (...tampoco es para tanto...). Esta calle, poco a poco (porque tampoco hay por qué correr) te va a ir sacando de la parte más antigua de la ciudad.

Justo al final de la cuesta llegas a una avenida. Es la "cicatriz" que pasa por delante de la catedral. ¿Recuerdas? Si la siguieses hacia la izquierda, llegarías a la catedral. Ahora vas a ir en sentido inverso, justo hasta su final.

Habrás visto que hay unas ruinas, curiosamente empotradas entre edificios contemporáneos, justo al lado de esa bolera con cierto sabor "sesentero". Son restos de la primera muralla de la ciudad, hermanos de los que viste junto a los muelles del puerto medieval, aunque ahora en el extremo opuesto de la ciudad. Justo aquí acababa Bruselas al principio de la Edad Media. Pero ya en el siglo XIII esta muralla se quedó pequeña y hubo que construir otra más adelante, que es hacia la que nos dirigimos. 

Acabas de terminar la segunda de las tres etapas del recorrido.

Bruselas


Entrada al universo popular de Les Marolles

Ahora mira hacia la derecha (y mira también la foto). ¿Ves la iglesia? (es Nôtre Dame de la Chapelle). Pues bien, la vas a rodear por detrás, por la izquierda, vas a pasar por delante de su puerta principal y vas a acabar en la pequeña explanada que ves a la derecha de la iglesia (sí, ya sé que es más fácil seguir todo recto, pero hay que respetar las reglas del Camino...).

Bruselas


Estás a punto de entrar en el barrio más popular, mestizo, libertario y con más personalidad de Bruselas: Les Marolles.

Un barrio en el que lo importante no son los edificios, sino el ambiente que se respira. Así pues, baja el ritmo de la marcha y déjate empapar por él. Aquí hay que mirar de otro modo.

Y como puerta de entrada, nada mejor que el rincón "urban" de la ciudad. Unas pequeñas pistas de skate con verdadero sabor. Con sus graffitis, su alambrada metálica, sus vistas a las vías del tren, la silueta del rascacielos de Midi... No falta casi nada...

Urban Bruselas Bruselas urban



Sube hasta la alambrada metálica. Verás cómo las seis vías de tren que vienen desde la estación de Midi (junto al rascacielos) desaparecen bajo tus pies y entran en la ciudad de forma limpia. Y verás cómo el universo tormentoso y desordenado que tienes delante se convierte en la limpia cicatriz que has estado recorriendo y que tienes a tu espalda.... y que ahora tal vez entiendas un poco mejor.


La Rue Haute

El Camino de Santiago enfila la recta final para salir de la ciudad. Su última calle en Bruselas, la Rue Haute.

Antes de llegar a ella, justo enfrente de la fachada de la iglesia de Nôtre Dame de la Chapelle te vas a encontrar una de mis tiendas favoritas de Bruselas.

Tienda de Viejo Bruselas
Una auténtica cueva del tesoro. Un compra-venta de artículos antiguos (y viejos) que te anuncia lo que vas a encontrar en el barrio.

Así como el vecino barrio del Sablon es el reino de los anticuarios, Les Marolles es el reino de los "viejiarios"

Todo tipo de objeto viejo que puedas imaginar, desde carteles oxidados de publicidad a sillones de barbero o buzones (de los de la calle), pasando, por supuesto, por máquinas de escribir, teléfonos... Todo deliciosamente amontonado.

Hay varias tiendas de este estilo en el barrio. No dejes de entrar en este universo realmente fascinante.

Hay quienes lamentan -no sin un poco de razón- que en los últimos años el barrio está empezando a perder su personalidad. Lo llaman "sablonización", como si el vecino Sablón estuviese invadiendo el territorio.

Y lo que está ocurriendo es que esta lucha entre lo -digamos- chic y lo -digamos- alternativo está dando lugar a un nuevo territorio (¿el chic-alternativo?) en donde uno ya no sabe qué es de cada uno... ni falta que hace...

Esto lo vas a ver muy claro en el comienzo de la Rue Haute. Recréate en los comercios (muchos de ellos de decoración) donde se está librando la batalla. Recuérdalos bien porque en el otro extremo del barrio vas a ver la contrarréplica.

A estas alturas ya te habrás dado cuenta de que aquí tienes que dejar los prejuicios a un lado y aprender a mirar con otros ojos. No te vaya a ocurrir como a estos visitantes que, por querer hacer la foto de la iglesia de Nôtre Dame de la Chapelle, no se den cuenta de lo que el barrio les puede ofrecer simplemente con darse la vuelta...


Mural Les Marolles Ascensor Les Marolles

No vas a tardar en llegar a la plaza donde está el ascensor de vidrio y metal que te lleva hasta la zona moderna de la ciudad, a los pies mismo del imponente Palacio de Justicia. 

Éste será, al final del capítulo siguiente, el lugar al que volverás para ser "abducido" por ese ascensor hacia la Bruselas "contemporánea". Ahora, simplemente, contempla el incesante ir y venir de este espacio de "fusión" entre los dos mundos.


El tramo final

Estás a unos pasos del corazón del barrio, la Place du Jeu de Bal, pero ahora no vas a entrar en ella (el Camino no lo hace). La vas a conocer a la vuelta, en el capítulo siguiente. Ahora bien, echa un vistazo al reloj. En la plaza se instala todas las mañanas (pero más el fin de semana) el "mercado de las pulgas" más antiguo de la ciudad. Si va siendo la una, mejor haz un paréntesis y acércate ahora, no vaya a ser que luego sea demasiado tarde... 

Retomando la marcha, vas a pasar justo por delante de uno de los pocos edificios "históricos" del barrio, la casa donde vivió y trabajó uno de los más grandes artistas de la pintura flamenca: Pieter Bruegel "el viejo". A pesar de todas las vicisitudes que ha vivido el barrio, la casa todavía se conserva desde la Edad Media.

Justo antes de llegar a ella, en la acera de enfrente una concha de peregrino incrustada en el suelo te indica que vas por el buen camino.

Maison Bruegel Les Marolles
Les Marolles


Los últimos metros del recorrido tal vez tengan menos sabor desde el punto de vista arquitectónico. El afán por sanear diluyó de alguna manera la personalidad el barrio. Pero es aquí donde, a falta de monumentos, empiezas a descubrir mejor a sus habitantes... Por las aceras, en los "cafés", en las tiendas... Porque Les Marolles es -y ha sido siempre- un barrio de fusión de razas y culturas...

Placa Les Marolles
El barrio está lleno de detalles a veces íntimos, como unas pequeñas placas doradas que tal vez veas de vez en cuando medio perdidas en el suelo, entre el pavimento. No pases de largo.

Cuando llegues al número 315, mira bien el suelo. Verás una de ellas, junto a la humilde puerta. Unos pocos centímetros cuadrados bastan para relatar la cruda historia de la joven de 27 años que vivía al otro lado de esta puerta: "Aquí vivía Jenta Niechcicki-Goldman, nacida en 1915 en Polonia, arrestada el 1-8-1942, detenida en Malinas, deportada el 11-8-1942 a Auschwitz, asesinada el 13-8-1942".

Hay homenajes tan sumamente simples que son sobrecogedores...

Bien, ya has casi terminado. Unos pocos metros más adelante, puedes ver la espectacular Porte de Hal emerger al final de la calle. Es la única de las puertas de la muralla "nueva" de Bruselas que todavía se conserva. 

La Rue Haute te lleva directo hasta ella. Por aquí salían de la ciudad los peregrinos que iban a Compostela. Encontrarás la última concha del peregrino en el suelo antes de llegar a ella.


Les Marolles


Esta muralla "nueva" fue construida en el siglo XIII y, como te contaba al comienzo de esta historia, formaba el "Pentágono" que rodeaba la ciudad. Desapareció a finales del XVIII y principios del XIX pero su espíritu curiosamente continúa hoy vivo ya que su trazado lo ocupan las avenidas que siguen rodeando el centro de la ciudad. Por eso esta puerta está en medio de la avenida...

Aquí estas a punto de finalizar tu "etapa" del Camino de Santiago. Entra en el parque por el pequeño camino que ves a la derecha de la puerta. Dirígete hacia el obelisco de granito que hay unos metros más adelante.


Camino de Santiago


Es un pedazo de Galicia. Fue traído desde allí y conmemora el lugar donde se reunían los peregrinos antes de iniciar la marcha. Una placa en el suelo te da cuenta de ello.

Enfrente del obelisco -y enfrente de ti-, hoy la ciudad, pero hace mil años, el bosque... y un camino de casi 2.000 kilómetros y varios meses de penalidades hasta la Plaza del Obradoiro. Mira hacia adelante... Acabas de recorrer una parte del Camino. Ahora que has comenzado, tal vez algún día te animes a hacer al menos la etapa final... Y ese día, sin duda alguna, recordarás esta piedra... y esta puerta... y esta maravillosa ciudad...






 
flecha a la derecha


Mapa del recorrido









Mapa de Bruselas. El Camino de Santiago

Un paseo con 1.000 años de historia

El recorrido que vas a hacer por el Camino de Santiago comienza en la Grand Place, justo en la calle que hay a la derecha del Ayuntamiento (Rue du Marché au Charbon). Junto a la Casa del Zorro verás una concha de peregrino en el suelo.

Continúa por esta misma calle hasta la iglesia du Bon Sécours. Verás que la calle va serpenteando e incluso atraviesa una calle aún mayor... pero vigila los letreros porque sigue siendo la misma calle.

A la salida de la iglesia toma por la Rue des Grands Carmes, que te va a llevar hacia la Ciudad Alta, primero con una cuesta muy ligera y luego, a partir del Manneken Pis, con una un poco más pronunciada. Sigue la cuesta hasta que llegues al Boulevard de l'Empéreur. Enfrente, junto a la bolera, tienes los restos de la antigua muralla.

Gira hacia la derecha por el Boulevard hasta la iglesia de Nôtre Dame de la Chapelle. Tienes que ir a la explanada que tiene delante, pero lo vas a hacer "por el camino largo", es decir, rodeando la iglesia por detrás y pasando luego por delante de su fachada principal hasta llegar a las pistas de skate (es el trazado del Camino...).

Luego, ligera marcha atrás para tomar la Rue Haute, ahora sí, hasta el final. Cuando llegues a la Porte de Hal, entra al parque que tiene a su derecha y dirígete hacia el obelisco





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