GUIA DE AMSTERDAM.  La Ciudad que Maravilló al Mundo


13. El Anillo de Canales. Historias de la Edad de Oro



Poco después del año 1600 Amsterdam "hizo explosión"... No... no es que saltara por los aires... Lo que ocurrió fue que, después de muchas décadas de guerras y luchas de religión, la ciudad se sintió liberada, y casi en un abrir y cerrar de ojos se convirtió en el mayor centro financiero del mundo, el principal puerto comercial de Europa... y, en definitiva, una de las ciudades más ricas del mundo.... Y entonces fue cuando decidieron construir una ciudad que estuviese a la altura de ese éxito. 


Los ricos comerciantes que gestionaban la ciudad se habían dedicado a financiar expediciones a través de los mares más remotos del mundo para comprar especias, cargarlas en grandes barcos rumbo a Amsterdam y desde aquí distribuirlas por toda Europa. El negocio generó una fabulosa riqueza y atrajo a muchos emprendedores. 

Con tanto "éxito", la ciudad se había quedado pequeña. Pero grandes problemas iban a requerir grandes remedios. Así que se decidió acometer un plan a gran escala. Un ambicioso proyecto urbano que fuese además un espejo que tenía que reflejar, no sólo la riqueza de la ciudad, sino los valores que la habían hecho posible. 




Un maravilloso mecanismo

Y se pusieron a trabajar... Expertos en obras hidráulicas, en ingeniería civil, en planificación urbana, arquitectos, constructores... Y de esta conjunción de talento, en apenas 50 años iba a surgir, no un tejido urbano, sino un sorprendente mecanismo, útil, preciso... y bello

 
No se trataba de crear una ciudad de grandes avenidas y espectaculares palacios... No... Su espíritu calvinista recién estrenado les decía que había que hacer las cosas de otra manera. Espectacular en su concepto pero práctico y ordenado en su ejecución

Así, en la zona de polders que rodeaba la ciudad iba a surgir el Anillo de Canales que estás a punto de recorrer. Un sistema de canales, compuertas, calles y casas que iba a transformar la ciudad por completo y que iba a despertar la admiración de propios y ajenos.

Míralo en el mapa. El "mecanismo" se basaba en tres grandes canales concéntricos que, como capas de cebolla, iban a rodear la ciudad existente. Estos grandes canales estaban a su vez conectados entre sí a través de una serie de canales menores y calles para facilitar la circulación tanto de embarcaciones como de carruajes y personas.


La ciudad-puerto

Este sistema aportaba además dos grandes soluciones. Por un lado permitía canalizar las aguas del Amstel en multitud de direcciones. Regulando en todo momento su caudal, conseguían mantener a la ciudad a salvo de inundaciones. 

De hecho a pesar de estar literalmente sobre el agua, Amsterdam jamás se ha inundado.

Por otra parte, y aquí estála gran novedad, el sistema convertía toda la ciudad en un enorme puerto. Era el sueño de una comunidad de comerciantes: la ciudad-puerto

Una ciudad cuya principal fuente de riqueza venía del mar no necesitaba construir un gran puerto. Los grandes barcos mercantes quedaban en los muelles exteriores, en el Mar del Sur. Y de ahí, miles de pequeños barcos recogían las mercancías de los barcos y las transportaban a través del conjunto de canales en todas las direcciones hasta la misma puerta de cada comerciante, en cualquier rincón de la ciudad.





La ciudad de los sueños

Un preciso mecanismo... pero también un mundo en sí mismo... Porque, como te comentaba, no se trataba sólo de hacer algo práctico. Tenía que ser bello... y tenía que ser sobrio... y tenía que ser el símbolo de su filosofía de vida... 

Se suele decir que el carácter de Amsterdam es consecuencia de las ideas Calvinistas... Aunque tal vez sería más correcto dar la vuelta al razonamiento y decir mejor que Amsterdam adoptó el Calvinismo porque era la filosofía que encajaba "como anillo al dedo" en su forma de ver las cosas...

El caso es que planificaron esa "ciudad ideal" con esmero... y rapidez.  Una vez trazado el sistema de canales, el "arquitecto jefe" de la ciudad se encargó de establecer las líneas maestras que debían tener las edificaciones.

Es una persona a la que ya conoces. Hendrick de Keyser. ¿Lo recuerdas? Aquél que había decidido salvar las puertas y las torres de las murallas cuando se derribaron sus muros para aprovecharlas como edificios... el mismo que había edificado Zuiderkerk, la "superviviente" Iglesia del Sur...

Pues bien, aquí, en el Anillo de Canales, dejó escrito en piedra... bueno, tal vez habría que decir mejor en ladrillo, su mejor tratado de arquitectura.

Diseñó el plan general de las edificaciones: de ladrillo, como marcaban las ordenanzas, y con piedra clara perfilando los principales elementos (las ventanas, la puerta, las molduras y ese remate tan característico de las casas holandesas, el gablete que oculta el tejado a dos aguas). Sin lujos, sin los excesos que veían como el mayor "pecado" de otras tierras, pero con una enorme delicadeza. 

Pero su gran mérito fue que, en lugar de crear una ciudad monótona y fría con tantas normas, lo que apareció fue un lugar con una personalidad única y al tiempo tremendamente diversa. Todas las construcciones parecidas pero todas distintas. Porque eso también formaba parte de su filosofía de vida. Ya sabes... un fuerte compromiso con la comunidad pero a la vez un celoso respeto por la independencia personal. 



El recorrido

Bueno... ahora que ya tienes las claves de este mundo parece el momento adecuado de que lo compruebes por ti mismo. 

Si miras un mapa verás que este mundo nace junto a las aguas del mar, en el Canal de los Cerveceros, el Brouwersgracht, y termina en el brazo principal del río Amstel. El recorrido que te propongo transcurre por la primera parte que se construyó, la zona que va desde el origen, junto al mar, hasta el canal Leidsegracht. Todo ese universo que surgió de la nada en sólo 50 años. Eso sí, lo vas a hacer en sentido inverso.




Todo el recorrido está plagado de edificios singulares, pero si quieres un consejo, nunca hagas un viaje basado en ellos. Aquí se cumple mejor que en ningún otro sitio aquello de los árboles y el bosque. Estás en uno de los cascos históricos más grandes de Europa y cuenta con 7.000 edificios protegidos. Aquí lo que importa es el conjunto, el "mecanismo", los edificios, los canales, los puentes, los cafés, la gente... los mil y un detalles que van a salir a tu paso... Por eso aquí no hay que buscar éste o aquel edificio. Aquí la clave está en el conjunto. 

Así que entra en "el bosque" y déjate atrapar por su magia.




Según recorres el pequeño canal Leidsegracht en dirección a la "Ciudad Vieja", te vas a ir encontrando sucesivamente con los tres grandes canales concéntricos que forman el sistema El primero es Prinsengracht (el canal del Príncipe, en honor del Príncipe de Orange), luego el Keizersgracht (el Canal del Emperador, por el Emperador Maximiliano I de Austria) para terminar en el Herengracht (el canal de los Caballeros, en honor a los gobernantes de la ciudad).


Las "Nueve Calles"

Cuando llegues a Herengracht, gira a la izquierda, hacia "el mar". Ésa va a ser la dirección base de tu recorrido.

En el primer cruce te vas a encontrar con las tres calles paralelas, sin canal, que enlazan los tres grandes canales. Son las llamadas "Nueve Calles" (en realidad son tres calles, pero cada una de ellas está dividida en tres pequeños tramos con un nombre diferente, por lo que al final, "técnicamente" hay nueve calles).




Estas calles que no tienen canal son el espacio reservado al comercio, y hoy son un universo curioso de tiendas vintage, restaurantes con encanto y otros negocios con fuerte personalidad. Puedes recorrer las tres (subir por la primera hasta Prinsengracht, bajar por la segunda y de nuevo volver a subir por la tercera). Pero si te basta con una muestra, sube por una de ellas, porque, eso sí, el recorrido continúa por el canal exterior, por Prinsengracht.


Un paréntesis... como si fuera un trailer

Al llegar aquí, te propongo un pequeño paréntesis. Tómatelo como un "trailer" del capítulo siguiente.

Toda la orilla izquierda de Prinsengracht es en realidad el comienzo del barrio del Jordaan, el barrio de las clases trabajadoras. A lo largo del siglo XX el Jordaan fue un lugar donde se vivió de manera especial la música popular. Y algunas de sus estrellas tienen una estatua precisamente en la esquina de Elandsgracht con Prinsengracht... Un rincón con ese sabor un tanto kitsch de los homenajes de barrio... A su lado, algún café con solera donde ese mundo sigue viviendo... Para ir haciendo boca...




Por cierto, que justo al lado tienes la ocasión de conocer cómo es la vida en una de las casas-barco que pueblan los canales de Amsterdam. Una de ellas, convertida en museo vivo, la tienes amarrada en el propio canal Prinsengracht justo detrás del monumento musical. 


Westerkerk y sus historias...

Ya está. Cerramos paréntesis... Cuando estés de nuevo en Prinsengracht tendrás a tiro de piedra la gran iglesia de esta ciudad de ensueño. Es Westerkerk, la iglesia del Oeste. Fue levantada en 18 años, al mismo tiempo que a su alrededor avanzaba el Anillo de Canales, y cuando se terminó, en 1631, era la iglesia protestante más grande del mundo

No te resulta difícil encontrarle el "aire de familia", ¿verdad?... Detrás de ella está obviamente la mano de Hendrick de Keyser.

En ella fue enterrado Rembrandt. Pero no como un último homenaje a su gloria... De hecho no se sabe muy bien dónde está. ¿En algún momento te conté que se había arruinado? Pues bien, cuando le embargaron su casa del centro, se trasladó al vecino y humilde barrio del Jordaan, a la izquierda del canal.

El caso es que ahí pasó el resto de sus días, y cuando murió fue enterrado aquí, en Westerkerk... en una fosa común para personas sin recursos... No fue el único genio al que le ocurrió algo parecido...

Cuando llegues a Werterkerk, no dejes de visitar la plaza que hay justo detrás. En ella se rinde homenaje a las personas que han sido perseguidas a causa de su orientación sexual

En el suelo... Son tres grandes triángulos en granito rosa, los tres similares, pero los tres muy diferentes. Búscalos. Uno formado con losas en el propio suelo; otro sobreelevado, como surgiendo de él, y un tercero que se acerca al canal e incluso desciende hasta entrar en sus aguas. 

Son triángulos rosas porque ése era el distintivo que los nazis obligaban a llevar a los homosexuales cosido en la ropa...




La casa de Ana Frank

Esta historia va a acabar muy cerca de esta iglesia, en el propio canal Prinsengracht. Aquí está el gran símbolo de la lucha contra la ocupación nazi: la casa de Ana Frank. El lugar en el que la joven judía vivió junto con su familia la conmovedora experiencia que plasmó en su diario

Más de dos años escondidos entre estas paredes, sin hacer un ruido, temiendo que cualquier mínimo detalle pudiera delatarlos... Y ya, cuando la guerra estaba a punto de terminar, todo se vino abajo

Fueron detenidos y enviados a campos de concentración. Ana fue enviada a Auschtwitz y después a Bergen-Belsen... Allí murió de tifus... cuando faltaban sólo unos días para que las tropas aliadas liberasen el campo...

Su visita es casi obligada. Su padre, Otto Frank, el único que sobrevivió a los campos de concentración, la convirtió tras la guerra en un homenaje a su recuerdo

En ella todavía puedes recorrer los mismos lugares en los que se desarrolló la historia, con pequeños detalles cotidianos de la vida de la familia que han llegado vivos hasta nosotros, y que en ocasiones son los que más emociones despiertan...  

Tal como cuenta en su diario, desde el ático de la casa, Ana alcanzaba a ver sólo una pequeña porción del mundo exterior: era el campanario de Westerkerk.

El sonido de sus campanas era para ella siempre un consuelo... Tal vez tengas tú la ocasión de oírlas sonar...




El Mapa del Recorrido

PINCHA EN LOS MAPAS PARA AMPLIARLOS     Mapa de Amsterdam 13

Un anillo, tres canales, nueve calles...


Mapa de Amsterdam 13 Mapa de Amsterdam 13-2


El viaje al Anillo de Canales bien puede empezar a la espalda de Leidseplein. Ve hasta el canal Leidsegracht y recórrelo de principio a fin. 

Pasarás sucesivamente por los tres grandes canales que forman el Anillo: Prinsengracht, Keizersgracht y Herengracht (como verás, la cosa es más fácil de leer si a todos ellos le quitas el "gracht" que llevan al final, y que simplemente significa "canal")

Luego, gira a la izquierda y continúa por la orilla del canal. La primera calle con la que te cruzas es ya una de las "Nueve Calles". Puedes subir por ella hasta Prinsengracht; atravesarás de nuevo los tres grandes grandes canales, pero ahora por una calle comercial.

Digo que "puedes subir" porque tienes dos opciones: recorrer las "Nueve Calles" subiendo por esta, bajando por la siguiente y volviendo a subir por la tercera (mira el mapa), o si te basta con una, subir por la que quieras de las tres (la primera y la tercera suelen tener mayor variedad de tiendas).

En alguna de estas subidas y bajadas, si quieres puedes bajar un momento hasta el "cuarto" canal del anillo que en realidad es el Singel, el canal que rodeaba como un foso toda la ciudad antigua.

En cualquier caso, debes acabar de nuevo en Prinsengracht donde encontrarás Westerkerk y la Casa de Ana Frank.




Da una oportunidad a la magia...






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