LA GUÍA DE BRUSELAS. 14


Molière-Brugmann: Historias
de cronopios, relojes...
y el dulce sentido de la vida



BRUSELAS


El barrio de Berkendael (la zona de la avenida Molière y la plaza Brugmann) no es un sitio de turistas. No, no es feo; todo lo contrario. Pero en él no hay famosos monumentos ni espectaculares historias. Sin embargo es un lugar que te atrapa. Es tal vez el lugar que mejor retrata esa Bruselas discreta e íntima, que sabe cómo saborear un dulce sentido de la vida... Un barrio en cuyo corazón nació el escritor argentino Julio Cortázar... "enormísimo cronopio".


Es un barrio burgués, como el de los Estanques de Ixelles, pero de alguna forma, diferente. Es un barrio de principios del siglo XX, un barrio de casas preciosas que te transportan a una forma de entender la vida, que encuentra un placer especial en saborear cada momento, sin estridencias. Y sobre todo, sin prisas. Un barrio de grandes ventanas y cortinas entreabiertas...


VENTANAS, BRUSELAS

Bruselas 



El paseo empieza en la pequeña calle Jules Jejeune. Apenas cien metros de calle que te introducen de golpe en este pequeño universo

Casas típicamente bruselenses, rojas y blancas, de ladrillo y piedra... con mucho, mucho sabor. Con su pequeño jardín por delante (y otro más discreto detrás). Tranquilas... como si el tiempo se recrease por los rincones...

Verás poca gente por la calle, porque las casas se viven desde dentro... Y es que son casas que no están pensadas para ser habitadas, sino para ser vividas.

Tampoco hay comercios. Éstos se concentran en alguna calle cercana, para no alterar aquí esa atmósfera. Un concepto que en Bruselas se repite una y otra vez en los barrios de toda la ciudad.



La calle termina en la no menos placentera plaza Guy D'Arezzo. Aquí la rotonda central se convierte en un pequeño jardín y, eso sí, la tranquilidad se ve siempre alterada por los vecinos más ruidosos del barrio: una colonia de cotorras verdes, con sus enormes nidos repartidos por árboles y postes en toda la plaza...


Bruselas Bruselas



En cualquier otro lugar esté pequeño espacio central sería un desierto rodeado por el tráfico. Pero aquí es distinto... Es un universo en si mismo. La rápida cerrera de alguien haciendo jogging, unos abuelos paseando un coche de bebé, las cotorras y las palomas disputándose unos restos de pan... Apenas hay pasos de peatones para llegar, pero sus numerosos caminos radiales de tierra te indican a las claras que por alguna extraña razón aquí no es necesario.

De la plaza sale la avenida Molière, la arteria del barrio. Aunque es la calle con más tráfico, aquí el stress no está invitado. Recórrela despacio y déjate atrapar por sus casas. Art Nouveau, Art Deco...

 
Avenue Moliere, Bruselas 

Avenue Moliere, Bruselas 





De forma discreta echa un ojo furtivo en la distancia a través de alguna de las ventanas, sin cortinas. Tal vez veas una lámpara de mesa encendida junto a la ventana o entreveas una librería cargada de libros hasta el techo...

Como si todo un universo de historias estuviese ahora mismo viviendo detrás de esas paredes...

... Y maravíllate de que un ritmo de vida como éste todavía sea posible en pleno centro de una ciudad del siglo XXI.



Plaza Brugmann

En un momento gira a tu derecha y llega a la siempre tranquila plaza Brugmann, el corazón de este pequeño mundo. Aparentemente vacía, pero en realidad repleta de restaurantes y tiendas...


Plaza Brugmann Bruselas


Y justo aquí, en este curioso universo, un poco literario y un poco surrealista, fue donde nació uno de los más grandes y originales escritores argentinos, Julio Cortázar... en una palmaria demostración -diría alguno- de que los argentinos, como los de Bilbao, nacen donde quieren...

Julio Cortázar nació en el segundo piso del edificio blanco que hace esquina con la avenida Louis Lepoutre.

Habida cuenta de cómo fue luego su literatura, puro surrealismo, el "absurdo" de un argentino naciendo en Bruselas estuvo realmente a la altura de la ocasión.

Aunque, bueno, en realidad el misterio no llegó para tanto. Su padre había sido nombrado para una misión comercial en la embajada argentina en Bélgica, y como acababa de casarse se llevo a su esposa a Bruselas para vivir juntos la aventura europea. Unos meses después nació Julio. Como dijo en alguna ocasión, "mi nacimiento fue un producto del turismo y la diplomacia..."

Fue el 26 de agosto de 1914... en medio de una lluvia de bombas. Las tropas alemanas estaban ocupando la ciudad en su marcha hacia París. Comenzaba la Primera Guerra Mundial.

En el número 116 de la avenida. Una placa conmemora su nacimiento en el portal de la casa: "Aquí nació Julio Cortázar escritor argentino (1914-1984) ENORMÍSIMO CRONOPIO".


Placa Julio Cortázar



Enormísimo cronopio... Los cronopios... esos seres inventados por él, ingenuos, idealistas, desordenados, sensibles, cargados de defectos y justo por eso entrañables, a los que hizo protagonizar tan deliciosas y disparatadas (¿o no?) historias... Seres verdes y húmedos, dijo en alguna ocasión...

Justo enfrente, de la casa, un busto de bronce y mármol rinde un homenaje al escritor... Verde y húmedo... como no podía ser de otra forma...


Julio Cortázar
A pesar de las bombas, la familia Cortázar consiguió salir de Bruselas. Pasó a Suiza y luego a Barcelona

A los cuatro años puso por primera vez el pequeño Julio sus pies en Argentina. 

Con el tiempo, volvió a Bruselas varias veces y acabó por instalarse definitivamente a apenas 300 kilómetros de aquí, en la cercana ciudad de París, donde murió en 1984 y donde está enterrado.

Hoy has llegado a este pequeño rincón mágico. Fúndete con él por un momento. Siéntate -o "sentate"- en los escalones que sirven de base a la escultura y allí, frente a la misma puerta en la que nació, prueba a hacer sonar uno de sus textos

¿Qué te parece el imprescindible "Preámbulo a las instrucciones para dar cuerda al reloj"?

"Piensa en esto: cuando te regalan un reloj te regalan un pequeño infierno florido, una cadena de rosas, un calabozo de aire. No te dan solamente el reloj, que los cumplas muy felices y esperamos que te dure porque es de buena marca, suizo con áncora de rubíes; no te regalan solamente ese menudo picapedrero que te atarás a la muñeca y pasearás contigo. Te regalan -no lo saben, lo terrible es que no lo saben-, te regalan un nuevo pedazo frágil y precario de ti mismo, algo que es tuyo pero no es tu cuerpo, que hay que atar a tu cuerpo con su correa como un bracito desesperado colgándose de tu muñeca. Te regalan la necesidad de darle cuerda todos los días, la obligación de darle cuerda para que siga siendo un reloj; te regalan la obsesión de atender a la hora exacta en las vitrinas de las joyerías, en el anuncio por la radio, en el servicio telefónico. Te regalan el miedo de perderlo, de que te lo roben, de que se te caiga al suelo y se rompa. Te regalan su marca, y la seguridad de que es una marca mejor que las otras, te regalan la tendencia de comparar tu reloj con los demás relojes. No te regalan un reloj, tú eres el regalado, a ti te ofrecen para el cumpleaños del reloj."

Ahora pincha aquí y deja que sea la voz del propio Cortázar quien te lo cuente.

Y luego, respira hondo y siente el placer de que tus pasos te lleven por el barrio, decididamente, camino de... ninguna parte...





 
flecha a la derecha



Mapa del recorrido









Mapa de Bruselas. Molière



Un paseo muy breve

El recorrido comienza en la Place Charles Graux. Si Vienes desde la Avenue Louise te habrá bastado con subir y bajar la Rue de l'Abbaye

Desde la plaza, toma por la Rue Jules Lejeune hasta la Place Guy d'Arezzo.

Cuando hayas disfrutado del lugar toma por la Avenue Molière (a la derecha según venías desde la Rue Jules Jeneune) hasta la Rue Joseph Stallaert, que te dejará en la misma Place Brugmann.

En el mapa ves algunos medios de transporte para continuar el camino: el tram 92 hacia el centro, el bus 60 hacia Flagey y el Barrio Europeo y, de nuevo en Louise, el tram 94. Si tienes alguna duda, envíanos un mensaje y trataremos de ayudarte.




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